La crisis de la radio en AM
tocó fondo, y amenaza con extenderse hasta el sistema FM, ya que ahora a los
programadores y directores no les exigen número de oyentes si no registro de
visitas en redes sociales. Además el manejo
imparcial de las noticias dejó de existir, y ahora solo escuchamos
direccionamientos de respuestas con tendencias políticas y en defensa solo de
sus propios intereses.
En el caso de RCN Radio,
por el grupo Ardila Lule; el revolcón fue total, y sacaron de sus emisoras a la
mayoría de los costeños, llegando más cachacos, bajo la dirección del narizón
Juan Lozano, más simple y desabrido que una pechuga sin sal; han probado con
todo mundo, hasta Pacho Santos, pero, en definitiva, no han podido superar la
salida de Juan Gossain, quien mantuvo al máximo la sintonía en Radiosucesos. Hace falta…hace falta.
El banquete está servido, pero la
gente no llega a las mesas con este menú de protagonistas: Darcy Quinn, Juan
Lozano, Fernando Quijano, William Calderón, Santiago Ángel, Azury Chamah y
Dominica Duque, Yanelda Jaimes, El Capi Romero y Jesús Prado.
Por el lado de Caracol Radio del grupo español Prisa, tampoco han
podido superar la salida de Darío Arismendi, quien durante 28 años a pesar de
sus cachacadas paisas logró mantener una buena sintonía, probando con muchos
sin buenos resultados, con mucho apoyo a los periodistas regionales, quienes
ahora tienden a desaparecer.
El insípido equipo está conformado ahora por Julio Sánchez
Cristo de la W (sesgado a la conveniencia), quien
dirige la mesa de la mañana, en la que está acompañado por Jorge Espinosa,
Juan Diego Alvira (desabrido total), Félix de Bedout, Vanessa de la Torre, Marcela Puentes, Daniel Coronel(Solo
columnista), Liche Duran y Juan Pablo Calvás. No se sabe que pasó con Alberto
Casas.
Entre las
salidas importantes de esta época estuvo la de Paula Bolívar, entonces
directora de W Fin de semana, quien fue despedida apenas una semana después de
ganar un Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar. Igual cosa sucedió con más
de 50 periodistas en las regiones, para darle paso a los cachacos y sus chistes
flojos.
Se notó desde el
primer día del cambió que los periodistas de región o corresponsales, quienes
dejan la piel pegada en los alambres de púas, los despojaron de buenos horarios
y magníficos informes, y ahora cuando hay un evento o actividad especial,
envían desde Bogotá a un cachaco para que dirija a los de aquí. Como se añora
la época de Libardo Muñoz, Dairo Martínez, Carlos Mouthón, Rodolfo Mejía, Fidel
Camilo Gómez y otros que se me escapan.
Por el lado de
las emisoras de los Char, tampoco hay mucha diferencia, hubo movida de silla
masiva, y siguen intentando presentar noticias ajenas desde los portales y
periódicos locales, leyendo al pie las noticias sin dar los créditos
respectivos. El único que lee bien es Edilberto de la Ossa (mi compadre de
verdad), uno de los pocos dinosaurios vivos con más de 30 años en la lectura de
noticias. En cuanto a la parte musical, es más lo que hablan entre gracejo y
gracejo, que la música que colocan.





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