A raíz de las elecciones
presidenciales, Colombia se ha polarizado, por la disparidad de opiniones, pero
sobre todo por el mal manejo que le han dado los dos últimos candidatos a la
fraseología del uno para el otro; todo por la degradante ignorancia de sus
seguidores y fanáticos de mentes obscenas, entre ellos muchos periodistas que
olvidan su función que tomaron partido, y utilizando las redes sociales para
alienar al elector primario; ese que llevan a votar como borrego, sin saber
muchas veces quienes son los candidatos de un lado y del otro.
Incluso muchos periodistas,
generadores de opinión, manejadores de portales, redes sociales y opinadores no
saben siquiera que es la derecha y que es la izquierda, que es el socialismo y
que es el capitalismo. Si les preguntan por Carlos Marx, Mao Tse Tung, Federico
Engels o Lenin; o en su defecto Adam Smith, Friedrich Hayek y Milton Friedman,
no tienen la mínima idea de quienes son, pero los escucha usted parloteando y
repitiendo lo que oyen de otros.
Hay amistades y familias que se han
destruido por culpa de la política, mientras los cabecillas de esa política se
enriquecen en la primera oportunidad, por cuenta del pueblo y sus pseudo
lideres ignorantes. Es por ello que transcribimos la siguiente reflexión que
nos enviaron algunos amigos pensantes, para que sirva de bálsamo en medio de
estos dolores.
LA VIOLENCIA NO NACIÓ DEL PENSAMIENTO
Un juez miró al hombre que había disparado contra el
presidente egipcio Anwar Sadat y le preguntó con calma:
¿Por qué lo mataste?
Porque era seglar —respondió el asesino.
El juez frunció el ceño.
¿Qué significa “seglar”?
El hombre dudó un segundo.
No lo sé.
En otro juicio, el acusado había intentado asesinar al
escritor Naguib Mahfouz.
¿Por qué lo apuñalaste? —preguntó el juez.
Porque escribió una novela contra la religión.
¿La leíste?
No.
En una tercera sala, otro hombre enfrentaba cargos por
asesinar al intelectual Farag Fouda.
¿Por qué lo mataste?
Porque no tenía fe.
¿Cómo lo sabes?
Está en sus libros.
¿En cuál?
Silencio.
No lo sé. No los he leído.
¿Por qué no los leíste?
El hombre bajó la cabeza.
No sé leer ni escribir.
En los tres casos, el patrón era el mismo.
Se mataba por ideas que no se entendían.
Se condenaba por palabras que no se habían leído.
Se odiaba por conceptos que no se sabían definir.
No era convicción.
Era repetición.
No era fe.
Era eco.
No era certeza.
Era obediencia ciega.
La violencia no nació del pensamiento. Nació de la
ausencia de él.
El odio no se propaga a través del conocimiento.
Se propaga donde el conocimiento no llega.
Y cada vez que una sociedad renuncia a educar, no crea
ignorantes.
Crea armas humanas que no saben por qué disparan, pero
están dispuestas a hacerlo.
Ese es el precio invisible de la ignorancia.
Y siempre lo paga alguien que no hizo nada para
merecerlo.
Por eso la educación tiene que crear las condiciones
para que los seres humanos aprendamos a pensar.
SI EN EL ANTERIOR ESCRITO USTED ENCUENTRÓ
PALABRAS QUE DESCONOCE Y NO ENTIENDE SU APLICACIÓN, ENTONCES BUSQUELAS EN UN
DICCIONARIO O EN GOOGLE PARA QUE APRENDA.







.jpg)







.jpg)









.jpg)
%20-%20copia.jpg)









.jpg)
%20-%20copia.jpg)






.png)




.jpg)




