jueves, 24 de septiembre de 2026

RENUNCIARON AL PRESIDENTE DE COLPENSIONES

 


El presidente de la República, Abelardo de La Espriella, solicitó la renuncia del presidente de Colpensiones, Carlos René Montoya Muñoz, quien presentó y puso a disposición del Gobierno Nacional su dimisión.

“La decisión se produce después de la presentación realizada por el funcionario ante la Comisión Séptima del Senado de la República, en la que se evidenciaron dificultades para responder con precisión sobre asuntos fundamentales relacionados con el presupuesto, el funcionamiento de Colpensiones y los retos del sistema pensional”.

En un comunicado, dijo el Gobierno que reconoce la trayectoria profesional de Montoya Muñoz y agradece su disposición para asumir responsabilidades al servicio del país.

“Sin embargo, la dirección de una entidad de la importancia de Colpensiones exige un conocimiento integral de sus asuntos, rigor técnico y absoluta preparación para responder por una institución que administra los recursos y protege los derechos pensionales de millones de colombianos”.

Adicionalmente, el presidente De La Espriella ha reiterado a todos los funcionarios del Gobierno Nacional “que cada cargo público implica una enorme responsabilidad y que los colombianos esperan y merecen funcionarios preparados, con pleno dominio de los asuntos bajo su responsabilidad y capacidad para entregar resultados desde el primer día. En este Gobierno no hay cargos para aprender sobre la marcha cuando están en juego asuntos esenciales para la vida y el futuro de los ciudadanos”.















Opinión - NOS QUITARON EL MAR


Por HUMBERTO RODRÍGUEZ PUENTE – Arquitecto -Exalcalde de Cartagena

DESPIERTA HEROICA

 

Me duele profundamente lo que está ocurriendo con nuestras playas y con nuestro mar. Me duele todavía más saber que se anuncian $85.000 millones para una obra que, en lugar de devolverle espacio a Cartagena, parece empeñada en quitárselo. Nos están poniendo piedras delante de los ojos, piedras que nos roban la playa, nos cortan el horizonte y terminan compitiendo con las propias murallas que durante siglos han sido el orgullo de nuestra ciudad.

 

Y lo digo con toda claridad: no estoy de acuerdo con que la solución para defender a Cartagena sea seguir echándole piedras al mar. No puede ser que para proteger unas murallas terminemos destruyendo aquello que también hace parte de la identidad de Cartagena: sus playas, su horizonte, sus atardeceres y ese mar que siempre hemos sentido como nuestro.

 

Durante más de cuarenta años los espolones cumplieron su función. Allí están las playas que protegieron, allí está la memoria de quienes los vimos funcionar. ¿Por qué no se estudiaron seriamente alternativas para hacerlos más grandes, más robustos y adecuados a las nuevas condiciones? ¿Por qué, antes de llenar la costa de roca, no se volvió a mirar lo que funcionó durante décadas?

 

No hablo de esto desde la distancia. Participamos hace muchos años en los estudios que dieron origen a aquellos espolones, con la colaboración de la Universidad Nacional y bajo la dirección de Jan Botagiccio. Se construyó una maqueta a escala para estudiar las corrientes marinas que vienen desde Bocas de Ceniza, pasan frente a Cartagena y terminan su recorrido hacia Bocachica. José Vicente Mogollón conoció y colaboró con ese trabajo y puede dar testimonio de ello.

 

Por eso pregunto, y lo pregunto sin rodeos: ¿dónde están los estudios que demostraron que había que hacer esta enorme enrocada? ¿Dónde están los estudios que explican por qué esta era la mejor solución? ¿Dónde está la evaluación del daño que se le está causando a las playas y al paisaje?

Porque aquí no estamos hablando solamente de piedras y cemento. Estamos hablando de una parte de Cartagena que no se puede reconstruir fácilmente cuando se destruye.

 

Lo que más me duele es ver cómo, mientras hablamos de proteger la ciudad, podemos terminar perdiendo aquello que precisamente queremos proteger. ¿De qué sirve defender unas murallas si para hacerlo terminamos quitándole a Cartagena el mar que siempre ha estado frente a ellas?

 

Yo quisiera que quienes toman estas decisiones caminaran por estas playas y miraran lo que está pasando con sus propios ojos. Que recordaran cómo era Cartagena antes de que aparecieran estas enormes cantidades de roca. Que entendieran que una ciudad no se defiende únicamente con obras de ingeniería: también se defiende protegiendo su paisaje, su memoria y aquello que la hace diferente de cualquier otra ciudad.

 

Y quiero hacer una pregunta que considero inevitable: ¿quién va a responder por el daño que se le está ocasionando a Cartagena si después se demuestra que esta no era la solución adecuada?

 

Los $85.000 millones son muchísimo dinero. Antes de gastarlos, Cartagena merece tener absoluta claridad sobre qué se va a hacer, por qué se va a hacer y cuáles serán las consecuencias. No podemos permitir que dentro de unos años tengamos que preguntarnos por qué nadie escuchó las voces que advirtieron lo que hoy estamos viendo.

 

Si nos equivocamos, todavía estamos a tiempo de corregir.

Porque el mar no se puede reemplazar. Una playa que desaparece no se recupera simplemente con una nueva obra. Y un horizonte que se pierde detrás de toneladas de roca no vuelve porque después alguien reconozca que se tomó una mala decisión.

 

Yo todavía recuerdo a nuestros niños caminando por esas playas, jugando con la arena, sintiendo las caricias del mar, acompañados por las gaviotas y por sus sueños. Ese recuerdo no puede convertirse en la única forma de conocer las playas que tuvimos.

Cartagena merece ser defendida, sí. Pero defender Cartagena no puede significar quitarle el mar.

 

Expresidente de la Sociedad de Mejoras Públicas

Ex alcalde de Cartagena

Ex Gobernador de Bolívar

 












 

miércoles, 23 de septiembre de 2026

PEDIDO PRESIDENCIAL: CLINICA DEL BOSQUE COMO FILIAL DEL HUC

 


Cartagena necesita más infraestructura hospitalaria y Bolívar reclama soluciones de fondo.

Una antigua edificación que durante años estuvo destinada a la prestación de servicios de salud permanece hoy en deterioro y podría convertirse, si los estudios técnicos y jurídicos lo permiten, en una alternativa para fortalecer la red pública hospitalaria del departamento. Primero fue la clínica del Seguro social Enrique de la Vega, luego Clínica San Juan de Dios, posteriormente Clínica del Bosque  de la firma Dumian Ducot donde eran socios los excongresistas Dilian Francisca Toro y Roy Barrera, y luego de ser saqueada, ahora pasó a ser un gigantesco elefante blanco.

La salud en Bolívar se ha convertido, para miles de familias, en una carrera contra el tiempo.

Pacientes que deben recorrer largas distancias, esperar durante horas o enfrentar barreras para acceder a consultas, procedimientos y servicios especializados siguen poniendo sobre la mesa una necesidad urgente: fortalecer la capacidad hospitalaria del departamento.

En los municipios de Bolívar se conocen situaciones especialmente difíciles. Algunas terminan incluso en tragedias que dejan a las familias preguntándose si una atención más oportuna habría podido cambiar el desenlace.

Frente a esta realidad, la ciudadanía reclama mayor capacidad de respuesta y soluciones estructurales que permitan mejorar la atención en salud.

Y en Cartagena existe una infraestructura que merece ser incorporada a esa discusión.

Quienes transitan por la Transversal 54, antes de llegar al CAI de Ceballos, en sentido Bomba del Amparo–Centro, se encuentran con una enorme estructura de concreto que lleva años en deterioro.

En ese lugar funcionó durante muchos años la antigua Clínica de los Seguros Sociales y posteriormente operaron otras entidades relacionadas con la prestación de servicios de salud.

Hoy, mientras la edificación se deteriora, la necesidad de ampliar la capacidad hospitalaria de Cartagena y Bolívar continúa creciendo.

Una edificación que podría volver a servir a la gente
Ante esta situación surge una propuesta que merece ser estudiada: que el inmueble pueda ser entregado o destinado al Gobierno Departamental para su recuperación y, eventualmente, incorporado al Hospital Universitario del Caribe (HUC).

No se trata simplemente de recuperar una estructura física.

Se trata de preguntarse si un espacio que durante décadas estuvo destinado a la salud podría volver a abrir sus puertas para atender a quienes hoy esperan una consulta, una cama hospitalaria, un procedimiento o atención especializada.

El Hospital Universitario del Caribe es una institución estratégica para la red pública de salud de Bolívar.

Por eso, analizar la posibilidad de ampliar su capacidad mediante la recuperación de una infraestructura existente podría convertirse en una alternativa de interés para el departamento.

Eso sí, cualquier decisión tendría que estar sustentada en estudios técnicos, jurídicos, financieros y estructurales que determinen la viabilidad del proyecto.

Del abandono a la esperanza


En Bolívar hay edificaciones que se deterioran con los años, pero también hay necesidades que crecen todos los días.

La antigua Clínica de los Seguros Sociales representa hoy una imagen de esa contradicción: una infraestructura que alguna vez estuvo al servicio de la salud, mientras miles de bolivarenses continúan reclamando mejores condiciones de atención.

Recuperarla no resolvería por sí sola los problemas del sistema de salud.

Pero sí podría representar una alternativa para ampliar la capacidad hospitalaria de Cartagena y Bolívar, siempre que los estudios determinen que técnica, jurídica y financieramente es posible.

Una infraestructura recuperada y articulada con el Hospital Universitario del Caribe podría contribuir, dependiendo del proyecto que finalmente se defina, a ampliar espacios para consultas, procedimientos, hospitalización y servicios especializados.

También podría convertirse en una alternativa para pacientes provenientes de los diferentes municipios de Bolívar, incluidas comunidades rurales e insulares que deben realizar largos desplazamientos para acceder a determinados servicios.

Una propuesta que merece ser estudiada, Por supuesto, cualquier decisión tendría que partir de estudios serios y de una ruta institucional clara.

Primero habría que establecer la situación jurídica y la titularidad del inmueble. También sería necesario realizar una evaluación estructural, determinar los costos de recuperación y adecuación, definir qué servicios podrían funcionar en el lugar y garantizar los recursos necesarios para su operación y sostenibilidad, ya que no se trata de entregar un edificio sin planificación.

Se trata de estudiar si una infraestructura que durante décadas estuvo destinada a la salud puede volver a cumplir esa función y convertirse en parte de una estrategia para fortalecer la atención de los ciudadanos.

Y si el Hospital Universitario del Caribe y la Gobernación de Bolívar vienen trabajando en el fortalecimiento de la red pública, vale la pena poner sobre la mesa esta infraestructura y analizar su posible incorporación al sistema hospitalario del departamento.

LA ALCALDIA TAMBIEN LA PIDE

Se sabe que, desde el gobierno distrital, también se le ha pedido al gobierno nacional la entrega en concesión de dicha edificación, pero asalta la pregunta: ¿Si no han podido con los puestos de salud y la ESE, como van a manejar ahora un hospital de 7 pisos? Hay que se aterrizados en las peticiones.
















NUEVA TECNOLOGIA DE ACUACAR PARA RENOVAR ALCANTARILLADO

 


Junto al Baluarte de San Pedro Mártir, en el Centro Histórico de Cartagena, Aguas de Cartagena implementó la tecnología Pipe Bursting para sustituir cerca de 63 metros lineales de tubería de alcantarillado, mediante la instalación de una nueva tubería de PEAD de 20 pulgadas.

 

Este método permite ejecutar los trabajos con menor necesidad de excavaciones, reduciendo el impacto sobre el entorno y optimizando el proceso de renovación de las redes sanitarias.

 

Esta obra contribuyó a modernizar el sistema de alcantarillado y, al mismo tiempo, favoreció a la conservación del patrimonio histórico de Cartagena.

 

Así, la innovación y la gestión responsable de la infraestructura se integran para seguir construyendo una ciudad con redes sanitarias más modernas y eficientes, en armonía con su entorno patrimonial.


















MAS DE 600 MILLONES PARA PEQUEÑOS GANADEROS POR FENÓMENO DEL NIÑO

 

Productores bovinos de siete municipios reciben equipos, herramientas e insumos para mejorar sus sistemas productivos.

 

Ante los desafíos que enfrentan las familias dedicadas a la ganadería por las condiciones climáticas, la Gobernación de Bolívar, liderada por Yamil Arana Padauí, inició la entrega de bienes e insumos a pequeños y medianos productores bovinos de Arroyohondo, Calamar, Córdoba, El Guamo, Mahates, San Jacinto y Soplaviento.

 

La intervención representa una inversión de $609 millones y hace parte del proyecto “Mejoramiento productivo de hatos ganaderos, mediante el establecimiento de sistemas silvopastoriles”, una estrategia que busca mejorar las condiciones productivas de los ganaderos, fortalecer sus capacidades técnicas y avanzar hacia una actividad ganadera más sostenible, resiliente y adaptada al cambio climático.

 

La iniciativa cobra especial importancia ante los efectos del Fenómeno del Niño, que han generado disminución de las fuentes de agua, deterioro de las praderas y menor disponibilidad de forraje para la alimentación del ganado.

 

“Frente a este escenario, los bienes entregados contribuirán a mejorar el manejo de los hatos, optimizar el uso del recurso hídrico, fortalecer la alimentación bovina y apoyar las labores de establecimiento de sistemas silvopastoriles, que combinan árboles, pasturas y producción ganadera”, explicó la secretaria de Agricultura de Bolívar, Esmeralda Prada Naranjo.

 

Más herramientas mejorar la producción

 

Como parte de la intervención, los productores reciben elementos destinados a fortalecer diferentes áreas de sus sistemas productivos.

 

Para el manejo del recurso hídrico se entregan tanques en polietileno de 2.000 litros, bebederos para ganado de 250 litros, mangueras, válvulas y accesorios de PVC, además de motobombas autocebantes a gasolina.

 

También se suministran herramientas e insumos agropecuarios, entre ellos paladragas, fumigadoras manuales de 20 litros, paquetes de filtros, vasos selladores, compuestos para pezones y amonio cuaternario.

 

En materia de sanidad animal, los productores reciben kits para la detección de mastitis, con reactivos orientados a la prevención de esta enfermedad y al fortalecimiento de las condiciones higiénicas en la producción de leche.

 

Entrega y acompañamiento

 

Para el gobernador de Bolívar, su compromiso es siempre buscar las estrategias para que el campo bolivarense no deje de ser productivo y que en medio de las dificultades sientan el acompañamiento de la Gobernación para salir adelante.

 

"La estrategia no se limita a la entrega de activos productivos. El proyecto también contempla acompañamiento integral y fortalecimiento de las organizaciones ganaderas locales, con el propósito de mejorar sus capacidades y promover el trabajo colectivo", precisó Arana Padauí.

 

De esta manera, se busca impulsar una ganadería de doble propósito más eficiente, fortalecer la asociatividad y generar mejores condiciones para la comercialización de los productos bovinos en los mercados locales y regionales.

 

La implementación de sistemas silvopastoriles, que integran árboles, pasturas y producción ganadera, constituye además una apuesta por sistemas productivos con mayor capacidad de adaptación frente a las condiciones climáticas.

 

Con esta intervención, la Gobernación de Bolívar reafirma su compromiso con el fortalecimiento del campo, la seguridad alimentaria y el bienestar de las familias rurales, llevando herramientas y capacidades directamente a los territorios para que los pequeños productores puedan enfrentar los desafíos que plantea el cambio climático.