viernes, 17 de abril de 2026

LOS MANTENIMIENTOS Y APAGONES DE AFINIA ESTE FIN DE SEMANA

 

Afinia, filial del Grupo EPM sigue desarrollando adecuaciones en sus subestaciones eléctricas con el propósito de optimizar los equipos de alta tensión y de esta manera aumentar la calidad del servicio en los 134 municipios de la región Caribe donde opera.


Como parte de estos proyectos, el próximo sábado 18 y domingo 19 de abril, la compañía desarrollará labores preventivas en los equipos que hacer parte de la subestación Zaragocilla de Cartagena entre las 7:00 de la mañana y las 6:00 de la tarde, tiempo en el que se presentarán interrupciones en los siguientes sectores de la ciudad:

SÁBADO, 18 DE ABRIL


Circuito Zaragocilla 6: Almirante Colón, Buenos Aires, El Country, La Troncal, Los Caracoles, Los Corales, urbanización Camagüey, Las Delicias, El Carmen, Rubí, urbanización Villa Margarita, Villa Country.

Circuito Zaragocilla 8: barrios de Cartagena: Escallón Villa, Los Ejecutivos, Los Ángeles.

Circuito Zaragocilla 9: barrios de Cartagena: urbanización Jardines de Junio, urbanización La India, Villa de los Alpes, conjunto residencial Torre de los Alpes, urbanización Los Álamos, San José Obrero, Chapacua, urbanización Castillete, Olaya sector La Puntilla, Olaya sector Playa Blanca, Boston, Tesca. Clientes: estación de Policía Olaya.

Circuito Zaragocilla 10: barrios de Cartagena: 9 de Abril, La Campiña, calle 20 entre carreras 50A y 50B, diagonal 30 entre transversales 42 y 44, carrera 49F con carrera 50, Albornoz, 20 de Julio, Campestre, Nuevo Campestre, urbanización Emanuel, Vista Hermosa, Villa Rosa, Villa Barraza, Bellavista. Sector 2 de Octubre, sector La Selva, sector Antonio de Sucre, sector Colinas de Betania.



DOMINGO, 19 DE ABRIL

Circuito Zaragocilla 1: barrios de Cartagena: 11 de Noviembre, 13 de Junio, 13 de Junio sector Estela, Armenia, El Líbano, El Porvenir, Fredonia, Nuevo Paraíso, Nuevo Paraíso sector Las Américas, Nuevo Porvenir, Nuevo Paraíso sector Pantano de Vargas, Olaya Herrera, Olaya Herrera sector Ricaurte, Olaya Herrera sector El Progreso, Olaya Herrera sector La Puntilla, Olaya Herrera sector La Magdalena, Olaya Herrera sector Playa Blanca, República de Venezuela, San José Obrero, urbanización Las Palmeras, Villa Margarita.

Circuito Zaragocilla 3: barrios de Cartagena: 20 de Julio, Almirante Colón, Antonio José de Sucre, Bellavista, Ceballos, El Campestre, El Campestre sector San Carlos, El Campestre sector Villa Lorena, El Libertador, El Milagro, Henequén, La Victoria, Los Corales, Los Corales sector La Fragata, Nuevo Campestre, Quindío, San Pedro Mártir, San Pedro Mártir sector urbanización La Colina, urbanización Altos del Campestre, urbanización El Golf, urbanización Las Colinas de Villa Barraza, urbanización Luis Carlos Galán, urbanización Santa Clara, Vista Hermosa, Vista Hermosa sector La Coquera.

Circuito Zaragocilla 4: 9 de Abril, Altos del Nuevo Bosque, España, Isabelina, La Campiña, Las Brisas, Mirador del Nuevo Bosque, Monserrate, Nueva Granada, Nuevo Bosque, Piedra de Bolívar, Piedra de Bolívar sector Andalucía, urbanización Barlovento, urbanización Britania, Zaragocilla.

Afinia recuerda los canales de atención que están disponibles para atender las solicitudes de sus usuarios: la Línea Afinia 115 para reportes de fallas en el servicio y las líneas 605 6502120 o 01 8000 919191 para asuntos comerciales; además, la oficina virtual en 
www.afinia.com.co y la aplicación para dispositivos móviles, Afiniapp para distintos trámites y servicios.




















Opinión – QUIEN PROTESTA: ¿ES RESENTIDO?

 


TOMADO CON AUTORIZACION DEL PORTAL SOCIAL DE NOTICIAS RINCON GUAPO

𝐄𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐮𝐧 𝐚𝐜𝐭𝐢𝐯𝐢𝐬𝐭𝐚 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐚𝐥 𝐨 𝐩𝐞𝐫𝐢𝐨𝐝𝐢𝐬𝐭𝐚 𝐬𝐞 𝐚𝐭𝐫𝐞𝐯𝐚 𝐚 𝐜𝐮𝐞𝐬𝐭𝐢𝐨𝐧𝐚𝐫 𝐚 𝐮𝐧 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐫𝐨𝐬𝐨 𝐨 𝐚 𝐬𝐮 𝐠𝐫𝐮𝐩𝐨, 𝐥𝐨 𝐦𝐚́𝐬 𝐩𝐫𝐨𝐛𝐚𝐛𝐥𝐞 𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐨𝐛𝐭𝐞𝐧𝐠𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐮𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐬𝐢𝐠𝐮𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞𝐬 𝐟𝐫𝐚𝐬𝐞𝐬: 𝐞𝐬𝐞 𝐞𝐬 𝐮𝐧 𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐝𝐨 𝐨 𝐞𝐬𝐞 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐦𝐚́𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐮𝐧 𝐧𝐞𝐠𝐫𝐨 𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐝𝐨.

Por RUBÉN DARÍO ÁLVAREZ PACHECO- muchachon@rinconguapo.com

En Cartagena hay una frase que aparece cada vez que alguien cuestiona a los poderosos: “ese es un resentido”. No importa si quien habla es un periodista, un líder social o un ciudadano cualquiera que se atreve a señalar un privilegio malsano o una irregularidad. La palabra cae como un sello que cancela la conversación. Ya no hay necesidad de discutir sobre la denuncia, pues el argumento se archiva y el foco pasa a la supuesta emoción del denunciante.

En esta ciudad la palabra “resentido” no es sólo un insulto. Es un mecanismo de defensa del poder. Funciona como una llave que cierra cualquier puerta hacia el debate público. Si el crítico habla por resentimiento, entonces lo que dice no merece ser examinado; y así, con una sola palabra, se logra algo muy útil: el poderoso no tiene que responder por nada.

La fórmula tiene una versión todavía más cruel que muchos cartageneros conocen demasiado bien. Cuando la crítica viene de alguien de origen popular o de piel oscura, la frase se completa: “ese no es más que un negro resentido”. No se trata únicamente de clasismo; también hay un viejo reflejo racial que sigue vivo en la cultura social de la ciudad. Como quien dice: “Está doblemente jodido: además de negro, es resentido”. La intención es clara: bajar al crítico de la conversación pública y devolverlo al lugar donde, según ese prejuicio, debería permanecer.

Quien ha vivido en Cartagena sabe que esas reacciones no aparecen de la nada. La ciudad carga con una historia larga de poder concentrado, de apellidos que pesan y de círculos sociales cerrados donde durante décadas se mezclaron dinero, política y prestigio familiar. Esa memoria colonial no está escrita en ninguna ley, pero sigue presente en la manera en que muchos entienden quién puede hablar y quién debería quedarse callado.

Por eso, cuando alguien cuestiona a los grupos influyentes, la reacción suele ser instintiva. No se examina el contenido de la crítica, más bien se examina al crítico buscando sus supuestas frustraciones, sus intereses ocultos y su origen social. Todo sirve para insinuar que el problema no está en lo que denuncia sino en lo que él es.

Ese desplazamiento es clave, pues de ahí en adelante el debate deja de girar alrededor de asuntos públicos (contratos, dudosos privilegios, decisiones administrativas, etc.) y se convierte en una discusión sobre la personalidad de quien habló. El crítico deja de ser un interlocutor y pasa a ser un personaje al que debe hacérsele un diagnóstico psicológico.

Ese mecanismo ha sido observado en muchas partes de América Latina. El sociólogo colombiano Orlando Fals Borda señalaba que las élites del continente han tenido una tendencia histórica a interpretar la crítica social como resentimiento. En virtud de eso, las demandas de los sectores populares se presentan como ataques emocionales contra quienes han acumulado poder.

Por su parte, el escritor uruguayo Eduardo Galeano también escribió sobre ese fenómeno. “En muchos países de la región —decía— las desigualdades profundas terminan explicándose como defectos del carácter de quienes las denuncian. El problema no sería el sistema sino el supuesto rencor del que lo cuestiona”.

En Cartagena esa lógica encuentra terreno fértil, porque la ciudad mantiene una estructura social muy visible. Aquí todo el mundo sabe quién pertenece a qué círculo, quién tiene qué apellido y quién se mueve en qué club. En ese escenario, desafiar a los grupos dominantes puede interpretarse casi como una falta de modales.

Por eso la palabra “resentido” resulta tan eficaz, ya que no necesita pruebas ni argumentos. Sencillamente apela a un imaginario social muy de vieja data: la idea de que quien critica a los poderosos lo hace porque quiere ocupar su lugar y no lo logró.

El fenómeno se vuelve más complejo cuando entra en juego el sistema de medios. En muchas ciudades latinoamericanas la política, la empresa privada y la publicidad institucional mantienen relaciones muy estrechas. En ese sentido, Cartagena no es una excepción.

Cuando un periodista cuestiona a un funcionario o a un grupo económico, la respuesta habitual ya no es sólo “resentido”. Aparece otra frase que en la ciudad se repite con frecuencia: “está ardido porque no le dieron pauta”.

Con esa insinuación ocurre algo muy interesante: la discusión original puede ser sobre un contrato dudoso, una licitación sospechosa o una decisión pública cuestionable. Pero la conversación cambia de dirección. Ya no se habla del asunto denunciado sino de la supuesta motivación económica del periodista.

La insinuación es simple y devastadora: si critica es porque no le pagaron. Si elogia es porque sí le pagaron. Bajo esa lógica, el trabajo periodístico se reduce a una transacción comercial.

Ese recurso tiene efectos profundos, porque introduce una sospecha permanente sobre la palabra del periodista. No hace falta demostrar que la denuncia es falsa; basta con sugerir que el autor está molesto por razones económicas.

Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras y el Comité para la Protección de los Periodistas han advertido que la publicidad oficial puede convertirse en una herramienta de presión sobre los medios cuando se distribuye de forma discrecional.

En muchos países se ha visto el mismo patrón: los medios cercanos al poder reciben contratos publicitarios generosos mientras los críticos quedan fuera de ese circuito. El resultado es un ecosistema donde la independencia periodística puede resultar económicamente inquietante.

En ese contexto, la acusación de “estar ardido porque no le dieron pauta publicitaria” funciona como un mecanismo perfecto para evitar el debate. No hay que responder a la investigación ni a los datos publicados. Basta con sembrar la duda sobre la motivación del periodista.

Con el tiempo, ese tipo de discurso produce un efecto corrosivo en la conversación pública. Si toda crítica puede calificarse como resentimiento o venganza económica, la discusión deja de apoyarse en hechos verificables. Entonces aparece el cinismo colectivo. Mucha gente empieza a pensar que todo el mundo habla por interés, que nadie denuncia por convicción y que toda opinión tiene un precio.

En consecuencia, cuando una sociedad llega a ese punto, el daño no se limita a la reputación de un periodista o de un activista. El daño alcanza algo más profundo: la posibilidad misma de discutir los problemas de la ciudad con seriedad. De ese modo, Cartagena, que tantas veces presume de su historia, termina atrapada en una vieja costumbre colonial: la de proteger el prestigio de los poderosos desacreditando a quien se atreve a cuestionarlos.

 













CAYO IMPORTANTE CARGAMENTO DE COCA EN UN PESQUERO DEL CARIBE

 

La Armada de Colombia, en coordinación con la Policía Nacional, desarrollando una operación estratégica que reafirma el control marítimo en el Caribe colombiano, logró la incautación de más de 1,6 toneladas de clorhidrato de cocaína (1.600 kilos pesados) que eran transportadas de manera encubierta a bordo de una motonave tipo pesquero.

 

La acción se desarrolló en el marco de operaciones permanentes de control y seguridad marítima, lideradas por el Comando Específico de San Andrés y Providencia, unidad que activó de manera inmediata una Unidad de Reacción Rápida (URR) de la Estación de Guardacostas de San Andrés Isla tras detectar movimientos sospechosos en una embarcación que navegaba en la zona.

 

Gracias a la reacción oportuna de las autoridades, la motonave fue localizada y acompañada hasta puerto bajo estrictas medidas de seguridad, evitando cualquier intento de evasión o extracción del material ilícito.

Una vez en el muelle, se desplegó un equipo interdisciplinario que adelantó la inspección detallada de la embarcación. Durante el procedimiento, las autoridades detectaron cajas llenas de ladrillos que servían como camuflaje para ocultar la sustancia ilegal.

 

En medio de la revisión, fueron hallados 54 bultos que contenían un total de 1.633 paquetes sospechosos. Posteriormente, el cargamento fue trasladado a la Estación de Guardacostas, donde personal especializado de la Sección de Investigación Criminal (SIJIN) realizó la Prueba de Identificación Preliminar Homologada (PIPH).

 

El resultado confirmó que se trataba de 1.667,5 kilogramos de clorhidrato de cocaína, consolidando uno de los golpes más significativos al narcotráfico en la región insular en lo corrido del año. De acuerdo con información preliminar, el volumen incautado representa un impacto económico significativo para las organizaciones criminales que operan rutas marítimas en el Caribe, utilizadas tradicionalmente para el tráfico de estupefacientes hacia mercados internacionales.

 

Las autoridades señalaron que este resultado evidencia la efectividad de la articulación interinstitucional y el fortalecimiento de las capacidades operacionales en el dominio marítimo, clave para contrarrestar las economías ilícitas que afectan la seguridad regional.

La sustancia ilícita fue puesta a disposición de las autoridades competentes, mientras avanzan las investigaciones para determinar la procedencia del cargamento, las redes involucradas y los posibles destinos internacionales del alcaloide.

En el informe de las autoridades no se habla por ningún lado de capturados, ni de procedencia o destino de la droga, el valor de la misma y la banda delincuencial dueña del alijo.












AVANZA DIALOGO INSTITUCIONAL EN BARRIO LA SEVILLANA

 


La empresa Aguas de Cartagena ratificó en las últimas horas que el barrio La Sevillana se encuentra en un proceso de definición urbanística liderado por el Distrito de Cartagena.

Mientras avanza este proceso, la comunidad se abastece de agua potable mediante piletas comunitarias, un esquema de carácter provisional, dado que el sector aún no cuenta con redes formales de acueducto. La implementación de esta infraestructura hace parte de las etapas posteriores a su proceso de legalización.

 

La Sevillana se encuentra en proceso de legalización de predios, un trámite sumamente demorado y liderado por Corvivienda y la Alcaldía de Cartagena que es indispensable para que Aguas de Cartagena pueda instalar servicios formales.

 

Riesgos Sanitarios: La falta de un sistema de alcantarillado adecuado y el suministro de agua potable pone en peligro la salud pública de la comunidad.

 

Procesos de Concertación: La comunidad se encuentra en mesas de diálogo con la Alcaldía y la empresa de acueducto para buscar soluciones tras la escasez crítica de más de dos meses



Desde hace varios días se vienen presentando protestas justificadas, pero ayer con el bloqueo de la carretera de la cordialidad y tras la situación presentada por habitantes del sector, el gerente general de Aguas de Cartagena, John Montoya, sostuvo un espacio de diálogo con la comunidad, en compañía de delegados de la Secretaría del Interior, la Oficina de Gestión del Riesgo y Corvivienda, con el propósito de escuchar sus inquietudes y avanzar en alternativas de solución.

Durante el encuentro, se reiteró que la empresa ha venido apoyando a cerca de 750 familias mediante dos piletas comunitarias, a través de las cuales se suministra agua potable. No obstante, este mecanismo no corresponde a un servicio convencional, por lo que representa limitaciones en términos de presión y continuidad.

En ese sentido, el gerente se comprometió a implementar acciones orientadas a optimizar las condiciones actuales del servicio. Asimismo, en el transcurso de la próxima semana, la compañía entregará al Distrito la actualización de los diseños técnicos necesarios para avanzar en la contratación de las obras de acueducto, que permitirán brindar un servicio en condiciones adecuadas de calidad y continuidad.

Aguas de Cartagena ratificó su disposición de diálogo permanente y trabajo articulado con las autoridades y la comunidad, con el objetivo de avanzar en soluciones sostenibles que respondan a las necesidades del sector.

Finalmente, hizo un llamado al uso responsable del recurso y al fortalecimiento de prácticas que contribuyan a la sostenibilidad del servicio.














miércoles, 15 de abril de 2026

SE CUMPLIÓ UN AÑO DE LA DESAPARICIÓN DE TATIANA HERNANDEZ

 


Las preguntas que surgen son muchas, pero lo cierto es que los servicios de inteligencia de la Armada, Policía Nacional y Fiscalía, no han funcionado en este caso para nada, como si alguien quisiera mantener desaparecida a la joven médica.

 

A casi un año de la desaparición de Tatiana Hernández, su familia sigue sin respuestas claras sobre lo ocurrido. La joven, médica de profesión, fue vista por última vez a mediados de abril de 2025 en Cartagena, y desde entonces su paradero es desconocido.

Como únicas pistas, las autoridades hallaron sus sandalias y su celular en la pared de rocas frente al mar, elementos que marcaron el inicio de una búsqueda que, según sus allegados, ha estado llena de vacíos e irregularidades.

Lucy Díaz, madre de la joven, reveló este sábado más detalles de lo que ha pasado durante la investigación.

Esta vez hizo una entrevista con el pódcast Voz de Fondo Podcast, en alianza con Más Allá del Silencio, que este tiempo ha estado marcado por la incertidumbre y el dolor, debido a la poca claridad de las autoridades.

Un año de incertidumbre, de malestar, de vacío e impotencia, pero seguimos en la lucha. No vamos a desfallecer, vamos a hacer todo para encontrar a nuestra hija”, expresó.

Según su relato, Tatiana se encontraba observando el atardecer cuando, al parecer, alguien se la llevó. Incluso mencionó la posible presencia de una persona “de alta edad y alta estatura” en el lugar.

LEA ESTA NOTA ESPECIAL SOBRE EL TEMA : https://frenteaafrente.blogspot.com/2025/10/cronica-especial-tuve-un-sueno-con.html

De acuerdo con la familia, el último contacto con Tatiana se registró días antes de su desaparición, que fue denunciada el día 13 de abril y desde entonces comenzaron una búsqueda intensa.

Aunque han recibido múltiples informaciones sobre su posible paradero, muchas de estas versiones no han sido confirmadas por las autoridades, lo que ha aumentado la angustia de sus seres queridos, quienes no saben aún si la médica está o no con vida.

Este fin de semana, la madre de la joven reveló nuevos elementos que, según ella, evidencian fallas en la investigación. Entre estos, denunció la pérdida de un video clave que habría sido fundamental para esclarecer los hechos.

Según explicó, el material fue inicialmente entregado a un fiscal en Cartagena por un establecimiento privado. En la grabación, se observaría a una figura que correspondería a Tatiana, sentada en los espolones durante varias horas, entre las 4:00 p. m. y las 7:00 p. m.

Sin embargo, al ser trasladado el caso a Bogotá meses después, el video habría desaparecido sin explicación.

Alguien le puso una cita en ese lugar o alguien informó que Tatiana se fue hacia allá. Yo presiento que esto no fue una casualidad. Además, me dijeron que alguien la habría recogido; hay especulaciones de que fue un extranjero”, afirmó Díaz, quien considera que la desaparición de su hija pudo haber sido planeada.

Hipótesis y cuestionamientos

La madre también mencionó la existencia de una persona vinculada al entorno del Hospital Naval que, presuntamente, contactaba a extranjeros a través de internet.

Según dijo, ha solicitado a la Fiscalía que esta persona sea interrogada para establecer si Tatiana pudo haber tenido algún tipo de relación o contacto que aporte pistas sobre su desaparición.

Igualmente aseguró que esa es la hipótesis que más tiene fuerza:

“Sí, dan la descripción de que la persona que se lleva a Tatiana es de alta edad, alto de estatura, blanco y que parecía extranjero. Estamos 100 % seguros de que no fue un accidente, a Tatiana alguien se la llevó”, aseguró.

Asimismo, cuestionó la falta de efectividad en el uso de cámaras de seguridad. Díaz comparó el caso de su hija con otro ocurrido en la ciudad, en el que, según denunció, las autoridades lograron identificar rápidamente a un ladrón gracias a estos sistemas. “¿Por qué en el caso de mi hija no se hizo lo mismo?”, se preguntó la dolida madre de Tatiana.

La parafernalia desplegada por la Armada y la alcaldía de Cartagena, destacada con bombos y platillos pudo ser para dos cosas:

1.- Para que apareciera y explicara lo sucedido

2.- Para que no apareciera y poder seguir ocultando algo que solo ella sabia