jueves, 1 de octubre de 2026

NI EL ALCALDE NI EL CONCEJO ESTÁN POR ENCIMA DE LAS LEYES

 


La justicia constitucional puso un plazo de 48 horas al Concejo Distrital de Cartagena y a la Alcaldía Mayor para responder de manera completa y de fondo una serie de solicitudes de información relacionadas con el Proyecto de Acuerdo 110 de 2026.

 

La decisión fue adoptada por el Juzgado Veinte Penal Municipal con Funciones de Conocimiento de Cartagena, que concedió una acción de tutela presentada por el docente y empresario Uriel Alfonso De Arco Paternina y concluyó que fueron vulnerados sus derechos fundamentales de petición y acceso a documentos públicos.

 

CONTEXTO DE LA NOTICIA

EL Derecho de petición en Colombia es una herramienta fundamental consagrada en el artículo 23 de la Constitución Política y regulada por la Ley 1755 de 2015.

Pero, desde que se inició la actual administración distrital de Dumek Turbay Paz, se ha vuelto una sucia y perversa costumbre, tanto de la alcaldía como de todas las entidades distritales incluido el Concejo Distrital, no atender los requerimientos que se les hace por medio de derechos de petición, llegando incluso al desacato de las tutelas y la dilatación en sus respuestas casi siempre superficiales y no de fondo; tal como ocurre en este caso. ¿Por qué ocultan la información si es publica, y por    que niegan las respuestas a los derechos de petición, y bombardean desde sus bodegas y portales piratas a quienes indagan por determinados temas? ¿De quien es la orden para adoptar esa conducta? Por lo tanto, se debe aclarar que estas entidades y sus funcionarios NO ESTAN POR ENCIMA DE LAS LEYES.

 

El fallo al que hacemos alusión en esta noticia, establece dos situaciones que el despacho judicial diferenció expresamente: el Concejo Distrital no acreditó haber respondido la petición presentada el 10 de agosto de 2026, mientras que la Alcaldía sí emitió una respuesta, pero esta fue considerada incompleta, al no resolver de fondo varios de los puntos planteados.

 

La decisión judicial adquiere especial relevancia porque las solicitudes estaban dirigidas a conocer los soportes fiscales, financieros y legislativos relacionados con el Proyecto de Acuerdo 110 de 2026.

 

En el caso del Concejo, De Arco Paternina había solicitado copia íntegra del expediente legislativo del proyecto, incluidos sus anexos y soportes. Según la sentencia, pese a haber sido notificado de la tutela, el Concejo no presentó informe ante el juzgado ni acreditó haber emitido respuesta a la petición.

 

La situación llevó al juzgado a aplicar la presunción de veracidad prevista en el artículo 20 del Decreto 2591 de 1991 respecto de los hechos que no fueron desvirtuados, pero el fallo también cuestiona la respuesta entregada por la Administración Distrital.

La Alcaldía había contestado mediante el Oficio AMC-PQR-0014000-2026 del 31 de agosto de 2026. Sin embargo, para el despacho judicial esa respuesta no podía considerarse integral porque se limitó, entre otros aspectos, a remitir a determinados oficios y al denominado Plan Financiero MFMP 2026-2035, sin pronunciarse individualmente sobre todos los requerimientos formulados.

El juzgado identificó expresamente como pendientes de respuesta sustancial los numerales 8 a 16, 19 a 29 y 34 de la petición, puntos que incluían solicitudes relacionadas con el sustento financiero de la entidad proyectada, viabilidad, sostenibilidad, sensibilidad, costo-beneficio, riesgos, contingencias y la existencia o inexistencia de documentos específicos.

Uno de los apartes más relevantes de la sentencia establece que la existencia de una respuesta formal no significa, por sí sola, que se haya garantizado el derecho fundamental de petición.

Para el juzgado, la respuesta debe ser clara, precisa, congruente, oportuna y de fondo, y debe entrar materialmente en los asuntos planteados, evitando fórmulas evasivas o respuestas que no permitan establecer con claridad qué documento o información responde cada solicitud.

La orden judicial es concreta. El Concejo Distrital de Cartagena deberá, dentro de las 48 horas siguientes a la notificación de la providencia, emitir y comunicar una respuesta completa a la petición presentada el 10 de agosto de 2026

Por su parte, la Alcaldía Mayor de Cartagena, Oficina Asesora Jurídica y Secretaría de Hacienda, deberá emitir una respuesta complementaria, completa y de fondo sobre los puntos que no fueron resueltos en la contestación del 31 de agosto. El fallo advierte que el incumplimiento puede generar las sanciones previstas por desacato en el artículo 52 del Decreto 2591 de 1991.

La sentencia no ordena a las entidades crear estudios o documentos que no existan. Lo que exige es que determinen con precisión qué información existe y cuál no.

En caso de existir los documentos solicitados, deberán indicar cómo acceder a ellos o entregarlos cuando corresponda. Si un documento no existe, deberán informarlo expresamente. Y si la solicitud corresponde a otra autoridad o dependencia, deberán realizar el traslado conforme a la ley.

De esta manera, el fallo obliga a que las respuestas dejen de ser generales y permitan identificar qué información existe, qué documentos respaldan las actuaciones y cuáles eventualmente no fueron producidos.

La sentencia busca garantizar que el ciudadano reciba una respuesta integral frente a la información y documentos solicitados. La juez Gissel Paola Bitar Díaz dejó claro que la protección constitucional no implica anticipar el sentido de decisiones administrativas ni ordenar la elaboración de documentos inexistentes.

La sentencia fue proferida el 23 de septiembre de 2026, dentro del proceso de tutela radicado 13001-40-09-020-2026-00436-00, y puede ser impugnada dentro de los tres días siguientes a su notificación.

En otras palabras: la justicia no está diciendo qué debe aprobarse o rechazarse. Está ordenando que, frente a una solicitud de información pública, el Concejo y la Administración respondan de manera completa, concreta y verificable.

 














miércoles, 30 de septiembre de 2026

UNICARTAGENA: “EL PRÓXIMO MARTES LLEGAMOS A 199 AÑOS”

 

·         La Universidad de Cartagena avanzará hacia la celebración de los 200 años, una oportunidad para reconocer el camino recorrido desde 1827, dimensionar el papel que la institución ha desempeñado en el Caribe colombiano y proyectar los desafíos de la universidad pública que inicia su tercer siglo.

 

A un año de cumplir dos siglos de historia, la Universidad de Cartagena conmemora este 6 de octubre su aniversario número 199 con una agenda que reconoce el legado de una de las instituciones de educación superior más antiguas de Colombia y abre oficialmente la antesala de su Bicentenario. La celebración reunirá a estudiantes, docentes, trabajadores, egresados y aliados alrededor del legado de una institución que se prepara para llegar a sus 200 años.

Fundada en 1827 con el nombre Universidad del Magdalena e Istmo, la Universidad de Cartagena nació en los primeros años de la República bajo el ideal de hacer de la educación superior un pilar para la construcción de la nueva nación. Desde el Claustro de San Agustín, donde comenzó su funcionamiento, ha acompañado las transformaciones sociales, políticas, científicas y culturales del Caribe colombiano y del país, formando generaciones de profesionales y consolidándose como una universidad pública estrechamente vinculada con su territorio.

Este aniversario marca el comienzo del último tramo de un recorrido de dos siglos. Esa conexión entre pasado, presente y futuro será precisamente el eje de una programación que durante octubre llegará a distintos espacios universitarios y se extenderá también a los territorios donde Unicartagena hace presencia.

La generación que vivirá los 200 años

La agenda comenzará hoy 1 de octubre en el Campus de Zaragocilla con el Encuentro de la Generación Bicentenaria, a las 10:00 a. m. La jornada reunirá a los estudiantes que se convertirán en la generación que egresará en los 200 años de Unicartagena, reconociéndolos como protagonistas de una institución que inicia su tercer siglo de existencia.

En el marco del aniversario se realizará la Excelencia Científica un espacio para reconocer el rigor, el conocimiento y el impacto transformador de nuestras investigaciones y publicaciones en la región y el país, este importante evento será el 5 de octubre a las 4:00 p.m. en el claustro de La Merced.



6 de octubre, 199 años de historia viva

El día central de la conmemoración será el martes 6 de octubre. Desde las 7:00 a. m., en el Claustro San Agustín, se desarrollarán los actos protocolares del aniversario y el tradicional homenaje a los fundadores, en el mismo espacio histórico desde el cual el alma mater comenzó a construir buena parte de su legado.

Posteriormente, a las 10:00 a. m., el Teatro Adolfo Mejía será escenario de la ceremonia de entrega de las distinciones José Joaquín Gómez y Rafael Núñez. La primera reconoce a aliados destacados por su trayectoria, labor y contribución a la sociedad, mientras que la segunda distingue a egresados cuya trayectoria constituye un referente de excelencia y compromiso. Será un espacio para reconocer a quienes, desde diferentes ámbitos, contribuyen a engrandecer la historia que la Universidad celebra. En este espacio también se exaltará a los estudiantes con los mejores resultados de las pruebas Saber Pro.

La programación continuará a las 2:30 p. m. con “Nuestra gente, nuestra Universidad”, un encuentro dedicado a quienes han construido, desde el trabajo cotidiano, la vocación de servicio y años de dedicación, la institución. Con este acto, la conmemoración pone en el centro a las personas que la han sostenido y hecho crecer generación tras generación.

La agenda del 6 de octubre cierra con broche de oro con el encendido de la torre, momento especial para la ciudad, teniendo en cuenta que el claustro de San Agustín es el faro que guía a propios y foráneos en el centro histórico de Cartagena, el evento será a las 5:30 p.m. en la Plaza de los Estudiantes.

La celebración continuará el 9 de octubre con un capítulo dedicado a la memoria deportiva. A las 3:00 p. m., en el Claustro de San Agustín, se realizará “La Novena de la Gloria”, encuentro que conmemorará los 50 años de la gesta beisbolera de Unicartagena y reunirá nuevamente a sus protagonistas para recordar una hazaña que permanece ligada a la identidad y al orgullo de la comunidad universitaria.

Ese mismo día, desde las 4:00 p. m., el Campus Piedra de Bolívar acogerá “Así suena la U”, un concierto que celebrará los 199 años desde la música, las expresiones culturales y el encuentro de la comunidad estudiantil.

Los egresados también tendrán un lugar central en esta agenda. El 10 de octubre, a las 6:30 p. m., se realizará en Cartagena el Bonche Bicentenario, un encuentro pensado para reunir generaciones alrededor de las amistades, experiencias y recuerdos construidos durante su paso por la Universidad. La celebración se extenderá posteriormente a la región: el 23 de octubre, a las 6:00 p. m., el Centro Tutorial de Cereté recibirá el Bonche Bicentenario – Región, reconociendo que la historia de Unicartagena también se construye desde sus territorios y a través de sus egresados.

A un año de los 200

Los 199 años encuentran así a la Universidad de Cartagena mirando simultáneamente hacia su pasado y hacia el futuro. La conmemoración recupera los nombres, lugares, acontecimientos y personas que han construido su historia, pero también pone el énfasis en quienes tendrán la responsabilidad de continuarla.

A las puertas de su Bicentenario, la institución celebra 199 años como una historia que no permanece únicamente en los archivos o en los muros de sus claustros, una historia que continúa viva en sus estudiantes, profesores, trabajadores, egresados y en los territorios donde la Universidad hace presencia. Una historia que, a partir de este aniversario, comienza a contar los días para llegar a sus primeros 200 años.













 


PERSISTE LA BRECHA DE DESIGUALDAD PARA MUJERES RURALES Y CAMPESINAS

 



El informe ‘Mujeres Rurales en Colombia: avances, desafíos y transformaciones en la garantía de derechos’ da cuenta de que las mujeres rurales enfrentan mayores niveles de pobreza, diferentes formas de violencias y acceso limitado a la tierra.

 

La institucionalidad debe trabajar en políticas públicas y planes que contribuyan a mejorar sus condiciones de vida.

 

 

La Defensoría del Pueblo participó en la séptima sesión de la Comisión de la Mujer Rural, Campesina y de la Pesca, espacio en el que fue presentado el informe Mujeres Rurales en Colombia: avances, desafíos y transformaciones en la garantía de derechos, que recoge las voces de mujeres a partir de encuentros realizados en distintos territorios del país.

El documento, resultado del trabajo articulado entre la Procuraduría General de la Nación, la Contraloría General de la República y la Defensoría del Pueblo, revela que las mujeres campesinas, rurales y de la pesca enfrentan persistentes desigualdades económicas y laborales, así como en el acceso a la tierra y al crédito agropecuario. Además, continúan sufriendo violencias basadas en género (VBG).

“Las mujeres rurales, campesinas y de la pesca, por disposición de la Constitución Política, son sujetas de especial protección constitucional. Hoy las diferentes vulnerabilidades que enfrentan no se pueden discutir; requieren ser escuchadas, sus necesidades atendidas y las soluciones, implementadas de buena fe por parte de las entidades del Estado colombiano. Con este propósito es que estamos hoy acá en María La Baja”, aseguró la Defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz.

Propiedad rural

En Colombia el 63,7 % de los predios rurales que tienen un único dueño están a nombre de un hombre y apenas el 36,3 %, a nombre de una mujer. Para 2019, el 72,1 % de la propiedad rural que sí está en manos de mujeres correspondía a minifundios, es decir, a predios de menos de tres hectáreas.

En Bolívar la situación es todavía más preocupante, ya que el departamento está entre los que registran menor participación de mujeres en la titularidad de la tierra, con apenas el 24 %, muy por debajo del promedio nacional.

“Este no es un informe más: habla de la vida cotidiana de 5.021.000 mujeres que en Colombia se reconocen como campesinas, casi el 48 por ciento de toda la población campesina del país, según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida para Población Campesina del DANE de 2025”, agregó la Defensora Iris Marín Ortiz.

 

Desigualdad económica y laboral

Sobre la autonomía económica y el trabajo, el 25,31 % de los hogares campesinos sin cónyuge tiene a una mujer como cabeza de familia. Sin embargo, solo el 24,6 % de las mujeres campesinas se encuentra laborando de manera remunerada, mientras el 64,7 % dedica su tiempo a oficios del hogar.

 

Las cifras del uso del tiempo lo confirman con claridad: el 93,4 % de las mujeres en zonas rurales dedica su día al trabajo no remunerado, frente al 60,8 % de los hombres; ellas destinan, en promedio, 8 horas y 53 minutos diarios a estas labores, mientras que ellos apenas superan las 3 horas. Eso significa que sostienen el campo colombiano con un trabajo que, muchas veces, ni siquiera se cuenta ni se paga.













COMUNIDADES NEGRAS A ELEGIR SUS REPRESENTANTES EN BOLÍVAR

 



La Gobernación de Bolívar, a través de la Secretaría de la Igualdad, convocó a los Consejos Comunitarios y a las formas y expresiones organizativas de las comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras (NARP) del departamento a participar en la Asamblea Departamental de Elección de sus representantes ante la Comisión Consultiva Departamental de Comunidades Negras, para el período 2026-2030.

 

La jornada electoral se realizará el próximo 11 de octubre, en Magangué, de 8:00 de la mañana a 1:00 de la tarde, y representa un espacio para fortalecer la participación, la representación y la garantía de derechos de las comunidades étnicas de Bolívar.

 

La elección de estos representantes permitirá fortalecer el diálogo entre las comunidades y la Administración departamental, de manera que sus necesidades, propuestas y particularidades territoriales tengan un espacio de participación en asuntos relacionados con la construcción y seguimiento de políticas públicas.

 

Desde la Comisión Consultiva Departamental, los representantes podrán contribuir en temas de interés para las comunidades NARP, como etnoeducación, salud, acciones afirmativas, protección del territorio, preservación cultural y garantía del derecho a la consulta previa, de acuerdo con las competencias y disposiciones aplicables.

 

Para el gobernador Yamil Arana, garantizar estos espacios de participación es fundamental para avanzar en la construcción de un Bolívar que reconozca y valore la diversidad de sus comunidades.

 

“Las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras son parte fundamental de la historia, la identidad y el presente de Bolívar. Por eso queremos que sus voces tengan espacios efectivos de participación y que puedan contribuir a las decisiones que impactan sus territorios y su bienestar. Escuchar a nuestras comunidades y trabajar de la mano con ellas es fundamental para construir el Bolívar que queremos”, afirmó el gobernador Yamil Arana.

 

La convocatoria se realiza en cumplimiento de lo establecido en el Decreto 1640 de 2020, artículo 2.5.1.1.9, así como del Decreto Departamental No. 1379 de 2026 y las Circulares Externas No. 001 y 002 de septiembre de 2026, expedidas por la Secretaría de la Igualdad.

 

La Gobernación de Bolívar invita a los Consejos Comunitarios y a las formas o expresiones organizativas de las comunidades NARP a consultar los requisitos, cronograma, proceso de inscripción y demás documentos oficiales de la convocatoria en la página web institucional de la Gobernación de Bolívar www.bolivar.gov.co.

















Opinión - CONTRA EL MAR NO SE PUEDE IMPROVISAR


Por HUGO BUSTILLO OSORIO – Arquitecto y Catedrático


Cartagena necesita proteger su costa sin olvidar que también está protegiendo un paisaje



Cartagena tiene una relación de amor y desafío con el mar.
El mar nos hizo ciudad, nos dio nuestras playas, nuestro paisaje y buena parte de nuestra economía. Pero también nos plantea uno de los mayores desafíos físicos que tenemos hacia el futuro: la erosión y la vulnerabilidad de nuestra línea costera.


Por eso resulta preocupante que una discusión tan importante como la protección costera de Cartagena termine reducida, en ocasiones, a opiniones, fotografías o publicaciones que no siempre vienen acompañadas de estudios técnicos.


Una cosa es cuestionar una obra pública —algo absolutamente legítimo— y otra muy diferente es desconocer los estudios científicos que dieron origen a ella.


LA UNIVERSIDAD DE CARTAGENA NO LLEGÓ AYER A ESTE PROBLEMA
La Universidad de Cartagena, a través de su Instituto de Hidráulica y Saneamiento Ambiental, lleva años estudiando la dinámica de nuestras costas.


No estamos hablando, por tanto, de una solución improvisada.
Se han realizado estudios hidráulicos, levantamientos batimétricos, análisis de sedimentos y evaluaciones de las condiciones de la costa, dentro de un proceso que ha contado además con participación de especialistas nacionales e internacionales.


El proyecto contempla diferentes soluciones según las características de cada sector: espolones, escolleras, rompeolas, protección marginal y recuperación de playas mediante rellenos.


La discusión, por tanto, debe hacerse desde la ingeniería y la evidencia.
PERO HAY OTRO TEMA: EL PAISAJE, y aquí aparece una preocupación legítima que no debemos ignorar.
Cartagena no solamente tiene una costa que proteger.
Cartagena tiene un paisaje que proteger.
Nuestra relación visual con el mar es parte fundamental de la identidad de la ciudad.


Quien camina por nuestra línea costera no solamente está disfrutando de una playa. Está contemplando el horizonte, el mar abierto, las islas, las embarcaciones, los atardeceres y toda esa escenografía natural que convirtió a Cartagena en uno de los paisajes urbanos más reconocibles del Caribe.
Y aquí aparece una contradicción difícil de resolver:


Las estructuras de protección necesitan determinadas dimensiones y alturas para cumplir su función, pero esas mismas dimensiones pueden afectar la relación visual entre la ciudad y el mar. Es una realidad que debemos reconocer.


EL MALECÓN NO PUEDE DISEÑARSE SOLAMENTE PENSANDO EN LA VISTA


Un malecón puede ser arquitectónicamente atractivo. Puede tener espacios peatonales, zonas verdes, mobiliario urbano y lugares para contemplar el mar; Pero si forma parte de un sistema de protección costera, existe una condición que no puede ignorarse:
debe cumplir una función de ingeniería.
Su altura, sección, cota y configuración no pueden definirse únicamente pensando en que desde la calle se vea perfectamente el horizonte.
Tiene que responder a variables como el oleaje, el nivel del mar, el sobrepaso de las olas, la acción de los temporales y las condiciones de seguridad de la infraestructura.


Por eso, cuando alguien dice:
"Bajemos el muro para que se vea el mar"
la respuesta técnica no puede ser simplemente:
"De acuerdo".
Primero habría que preguntar:
¿qué sucede hidráulicamente si se reduce su altura?
Si la respuesta de los estudios indica que esa altura es necesaria para cumplir la función de protección, reducirla simplemente para mejorar la visual podría trasladar el problema del paisaje a la seguridad.


AQUÍ ESTÁ EL VERDADERO DESAFÍO DE CARTAGENA

El desafío no consiste en escoger entre paisaje y protección.
El desafío consiste en intentar conseguir la mayor integración posible entre ambos.
Si la altura estructural no puede reducirse, entonces la arquitectura tiene que buscar otras soluciones.
Vegetación.
Diseño del mobiliario.
Tratamiento de los recorridos.
Plataformas de contemplación.
Miradores.
Áreas deprimidas o estratégicamente ubicadas cuando técnicamente sean viables.
Transparencias y aperturas visuales donde las condiciones estructurales lo permitan.
Cambios de textura y material.
Diseño paisajístico.
Y, sobre todo, recuperar la relación visual con el mar en aquellos puntos donde sea técnicamente posible.
La ingeniería establece los límites.
La arquitectura y el urbanismo deben trabajar dentro de esos límites para conseguir la mejor experiencia urbana posible.
NO PODEMOS PEDIRLE AL MALECÓN QUE DEJE DE SER UNA OBRA DE PROTECCIÓN
Hay una tentación muy comprensible:
querer que el nuevo borde costero parezca exactamente el borde costero que teníamos antes.


Pero si precisamente estamos construyendo una infraestructura porque las condiciones naturales han cambiado y existe un riesgo que debemos controlar, es lógico que la ciudad experimente una transformación.
El objetivo debe ser que esa transformación sea la más respetuosa posible con el paisaje y con la identidad de Cartagena.


No podemos pedirle a una estructura de protección que deje de cumplir su función para recuperar una visual. Pero tampoco deberíamos aceptar que la ingeniería sea utilizada como argumento para abandonar la calidad arquitectónica y paisajística. Ambas cosas deben conversar.


PROTEGER TAMBIÉN ES CUIDAR LA ESCENOGRAFÍA DE CARTAGENA
La verdadera protección costera no debería limitarse a proteger edificios, avenidas y playas. También debe proteger la relación histórica y cultural de Cartagena con el mar. El paisaje es patrimonio. La visual hacia el horizonte también tiene valor.


La experiencia de caminar frente al Caribe forma parte de la identidad de la ciudad. Por eso, aunque determinada altura pueda estar técnicamente justificada, debemos exigir que el diseño urbano y paisajístico haga todo lo posible para disminuir el impacto visual.
No siempre podremos tener la solución perfecta.
Pero sí podemos buscar la solución más equilibrada.
LA PREGUNTA NO ES "¿POR QUÉ ES TAN ALTO?"
La pregunta correcta debería ser:
"¿Qué altura necesita técnicamente y qué podemos hacer arquitectónicamente para que esa altura afecte lo menos posible la relación visual de Cartagena con el mar?"


Ese cambio de pregunta es fundamental.
Porque si los estudios demuestran que una determinada cota es necesaria para proteger la ciudad, reducirla arbitrariamente sería una irresponsabilidad.


Pero si la cota es necesaria, también es responsabilidad de arquitectos, urbanistas, paisajistas e ingenieros buscar soluciones para que el ciudadano no sienta que perdió el mar detrás de un muro.


CARTAGENA TIENE QUE ENCONTRAR EL EQUILIBRIO
La ciudad está frente a una oportunidad histórica.
Podemos construir una protección costera técnicamente sólida y, al mismo tiempo, procurar que el nuevo borde marítimo sea un espacio urbano atractivo, accesible y respetuoso con el paisaje. No tenemos que enfrentar ingeniería contra arquitectura. Ni protección contra paisaje. Necesitamos que trabajen juntas.


Porque Cartagena no puede darse el lujo de quedar desprotegida.
Pero tampoco debería resignarse a perder innecesariamente sus visuales hacia el Caribe. La altura que exige la ingeniería debe respetarse cuando los estudios la justifiquen. Y dentro de esa condición, la arquitectura debe hacer su trabajo: devolverle a la ciudad la mayor cantidad posible de mar, horizonte y paisaje.
Contra el mar no se puede improvisar.
Pero frente al paisaje tampoco podemos resignarnos.
La solución debe ser técnicamente segura, ambientalmente responsable y arquitectónicamente digna de Cartagena.