El ataque
conjunto de EEUU e Israel, con su operación denominada “furia épica, a Irán,
fue justo un sábado (28 de febrero), en el que los judíos celebraban el Día del
perdón (Yom Kipur), los musulmanes el Ramadán y los católicos la Cuaresma.
Valga decirlo Irán es el tercer país con las mayores reservas y el quinto
exportador de crudo uno de los mayores productores, como era de esperarse,
desató la ira de los ayatolas que la gobiernan, sobre todo después de ser
abatido su líder supremo Alí Jamenei, su respuesta bélica no se hizo esperar y
ha desplegado toda su artillería de misiles y drones contra Israel y contra
todas las bases estadounidenses instaladas en los países de la región aliados
de la potencia del Norte. Sigue la expectativa sobre cuál puede ser la reacción
de China y Rusia.
Desde
entonces, todos los reflectores están puestos sobre el Estrecho de Ormuz, punto
neurálgico, de una gran importancia estratégica para el tránsito de buques
tanqueros que transportan hidrocarburos. Este estrecho está ubicado entre el
Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, compartiendo este último con Irán. Ambos
países tienen costas con el estrecho, el cual en su punto más angosto mide 54
kilómetros. Este estrecho reviste una importancia estratégica tan importante y
fundamental que, en plena era de las tensiones propias de la Guerra fría entre
el campo Soviético y los Aliados, encabezados por EE.UU., que el ex presidente
Richard Nixon llegó a afirmar encabezados su libro La verdadera guerra, que el
estrecho de Ormuz era la “yugular” de Occidente, de modo que si la URSS se
hacía al control del mismo le habría ganado la guerra sin necesidad de disparar
un solo misil!
Tal y como
ha ocurrido en el pasado el gobierno Iraní cerró el tránsito por el estrecho,
para lo cual contará, seguramente, con el concurso de los terroristas Sunníes y
los Hutíes, que medran por el Mar Rojo y siempre les han sido funcionales a sus
estrategias de defensa y ataque. En efecto, se cerró e interrumpió el tránsito de los buques
tanqueros que transportan hidrocarburos por el estrecho de Ormuz, siendo esta
una ruta clave, toda vez que por allí se transporta no menos de 21 MMBD, el 21%
de la demanda global y el 20% del gas natural. Uno de los países más
afectados con la interrupción del paso por esta ruta marítima es China, habida
cuenta que sumadas las compras que realiza a Arabia Saudita,
Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán e Irán tenemos el 50% del consumo
anual de China, que es el mayor consumidor de crudo del mundo, con 11.5
millones de barriles/día. La situación se le torna más compleja porque ya había
dejado de recibir los 600.000 barriles/día importados desde Venezuela, luego de
la intervención de los EE.UU, que desde entonces tienen el control sobre las
reservas, la producción y las exportaciones de crudo del país suramericano.
China tendrá que apelar a
Rusia, que es su aliado, para suplir sus necesidades de crudo. De hecho le
venía suministrando enantes el 20% de su demanda. No obstante, Rusia, sobre
quien pesan sanciones por parte de la OTAN, tiene dificultades para exportar y vender
su petróleo, El 80% del petróleo ruso llega por medio de la flota “fantasma”,
los buques sancionados por Occidente. Esa ruta está al límite y es casi
imposible que pueda transportar de un día para el otro esos 5,75 millones de
barriles diarios adicionales que necesita su aliado. Huelga decir que esos
buques han venido siendo objeto de interceptaciones, ataques e incautaciones
por parte de la Armada de los EE.UU, luego no es confiable dicho suministro.
Irán informó enfáticamente
que considera blancos legítimos a los buques pertenecientes o vinculados a los
países que considera sus enemigos que osen asomarse al estrecho y de hecho ya
varias embarcaciones han sido blanco de sus misiles y drones. No obstante, es
de advertir que con el cierre del estrecho de Ormuz Irán también se da un tiro
en el pie pues por esa misma vía transporta su crudo hacia los países con los
cuales aún mantiene relaciones.
Esta
turbulencia que se ha desatado y que con las horas se expande ante la escalada
de los ataques in crescendo de parte y parte ya empezó a disparar los precios
del crudo, a poco andar superó los US $80 el barril, precio este que no se veía
desde enero del 2025, pero a medida que se extiende y prolonga el conflicto por
más tiempo, según los expertos, ya está a punto de superar la barrera de los US
$100 el barril e incluso alcanzar escenarios mucho más altos (como US$120–140),
si la interrupción es grave y prolongada. Desde luego, los inversionistas
especulan y muchas veces presionan al alza los precios simplemente por miedo o
expectativa de problemas de suministro.
Esto, puede
acelerar movimientos sin que los cambios reales en producción ocurran aún. Esta
reacción es típica porque los mercados descuentan el riesgo de
una disrupción en el suministro, especialmente si zonas clave como
el Estrecho de Ormuz se ven afectadas.
Para
Alexander Montero, especialista en Medio Oriente, el ataque de EE.UU a Irán
trasciende la narrativa sobre democracia o incluso el programa nuclear. Se
trata, según él “de un asunto geopolítico mucho más directo, vinculado al
control energético y el equilibrio de poder en la región”. Afirma Montero
que un eventual cambio de régimen en Teherán modificaría de manera sustancial
el mapa energético global, reconfigurándolo y la competencia estratégica con
China aumentaría las tensiones.
Cabe
preguntarse cómo pueden repercutir estos acontecimientos sobre
Colombia. En el corto plazo, el incremento del precio del crudo, le
beneficia a Colombia, como país exportador que es, ya que por cada dólar que
sube le significa mayores ingresos del orden de los $430.000 millones. Claro
está que todo depende del desenlace de esta conflagración, de tal suerte que si
esta confrontación bélica se termina pronto o hay un alto al fuego, si los EEUU
se hace al control de las reservas y la producción de crudo de Irán, como ya lo
logró en Venezuela, ello se traduciría en una mayor oferta de petróleo en el
mercado, ya que quedaría sin efecto las sanciones impuestas, lo cual inundaría
el mercado del crudo, en momentos en los que se tenía, ante de estos
acontecimientos, una sobreoferta del oro negro, la que había mantenido los
precios del crudo a la baja, ello revertiría dicha tendencia. Y con los precios
a la baja la repercusión para Colombia sería la contraria a la actual.