domingo, 5 de octubre de 2025

Opinión - LA FE CRISTIANA NO DEBE COSTAR LA VIDA

 


Por RAUL BUSTAMANTE DE LA VEGA

Como jurista y como ser humano, no puedo guardar silencio ante el exterminio sistemático de cristianos en distintas regiones del mundo. La masacre reciente en el Congo, donde más de 120 creyentes fueron asesinados por su fe, me obliga a alzar la voz desde Cartagena, con la convicción de que la dignidad no tiene fronteras.

Más de 380 millones de cristianos enfrentan persecución activa. En algunos países, profesar el cristianismo equivale a una sentencia de muerte. Y sin embargo, el mundo de mentalidad globalista desea que lo ignoremos, como también, desean acabar con la familia y demás instituciones con las cual el ser humano ha creado el núcleo de su existencia.

En 2025, más de 380 millones de cristianos enfrentan persecución activa en el mundo. Esto significa que uno de cada siete creyentes es hostigado, discriminado o directamente atacado por su fe. La violencia ha alcanzado niveles sin precedentes, con más de 3.600 detenciones arbitrarias y 1.140 condenas sin juicio previo, según la Lista Mundial de la Persecución.

Corea del Norte encabeza la lista de países más represivos: practicar el cristianismo allí es considerado un crimen grave. Los creyentes deben reunirse en secreto, bajo amenaza de ser enviados a campos de trabajo forzado.

En Nigeria, la situación es aún más sangrienta. Este país concentra más del 82% de los asesinatos de cristianos a nivel mundial, perpetrados por grupos extremistas como Boko Haram y milicias fulani. La cifra estremece, pero no conmueve a los gobiernos que deberían actuar.

Afganistán, tras el retorno del régimen talibán, ha recrudecido su persecución religiosa. Los cristianos convertidos desde el islam son considerados apóstatas, y enfrentan ejecuciones, desapariciones o exilio forzado.

En Colombia, congresistas y funcionarios de la secretaria distrital del gobierno de Bogotá de la alcaldesa CLAUDIA LOPEZ, del partido verde, igual su esposa, la senadora ANGELICA LOZANO CORREA, esta alcaldía querría cerrar la capilla cristiana del aeropuerto el dorado de Bogotá.

 

Hace pocos días, en el contexto de la reforma tributaria presentada en septiembre de 2025, desean gravar a las iglesias, el Ministerio de Hacienda, encabezado por el ministro Germán Ávila, como parte del proyecto oficial del Gobierno Nacional.

 

En manifestaciones de la primera línea han quemado parte de iglesias y destruido estatuas de santos cristianos. En Colombia sí han sido asesinados cristianos por su fe, especialmente en zonas controladas por grupos armados ilegales.

 

En julio de 2025, ocho cristianos evangélicos fueron encontrados en una fosa común en el caserío de Puerto Nuevo, Guaviare. Las víctimas, entre ellas un pastor de la Iglesia Cristiana Carismática Cuadrangular, habían sido convocadas por el grupo armado Frente Primero, disidencia de las FARC.

 

Colombia ocupa el puesto 46 en la Lista Mundial de Persecución de Puertas Abiertas.

 

He elevado memoriales ante los principales organismos internacionales, solicitando medidas cautelares, alertas tempranas y campañas de visibilización. No lo hago como activista, sino como defensor del derecho a vivir sin miedo por creer.

“La libertad religiosa está protegida por el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y por el artículo 19 de nuestra Constitución. No es una concesión: es un derecho fundamental.”

“No defiendo una religión, defiendo la vida. Cada cristiano asesinado por su fe es una herida que nos interpela. Desde mi trinchera jurídica y humana, seguiré denunciando, protegiendo y construyendo puentes de justicia. Porque la fe, como la dignidad, no se negocia.

La fe no debe ser motivo de muerte. Cada cristiano asesinado por su creencia representa una herida abierta en la conciencia global. Como jurista, como ser humano, y como defensor de la memoria de quienes ya no pueden alzar la voz, me comprometo a seguir denunciando, protegiendo y construyendo puentes de justicia.










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