Por
HUMBERTO DE JESÚS MERCADO MEZA- Abogado Penalista y
Magister en Ciencias Políticas
El presidente Petro no para
en su afán de demostrar poder y autoridad frente a los congresistas y la
sociedad colombiana sacando por vía de decreto la fallida reforma a la salud.
Mirando en retrospectiva Gustavo
Petro, presentó en diferentes oportunidades varios intentos de reforma al
sistema de salud colombiano, por diferentes vías (Legislativa, Administrativa).
En el año 2023, se radico el
primer intento por la entonces ministra Carolina Corcho en febrero de
2023, en el que se proponía eliminar las EPS, crear un sistema público de salud
territorial, y fortalecer la atención primaria, sin embargo, el resultado fue
adverso ya que la iniciativa resultó hundido en el congreso en mayo de
2023, tras fuertes críticas y falta de consenso político.
Posteriormente, el ministro Guillermo
Alfonso Jaramillo en la vigencia 2024 y 2025, presentó otro proyecto de
reforma a la salud en el que el contenido era muy similar al anterior proyecto,
manteniendo la idea de transformar las EPS en Gestoras de Salud y Vida, y
crear los CAPS (Centros de Atención Primaria en Salud), pero, a la
fecha no se ha decidió nada ya que el mismo fue aprobado en primera vuelta
en la Cámara de Representantes en marzo de 2025, con 83 artículos y aún se
encuentra pendiente de aprobación en el Senado
Dicho lo anterior y
contextualizando al lector, el pasado 30 de julio pasado, el Gobierno Nacional
expidió el Decreto 0858 de 2025, una norma que, según Gustavo Petro, promete
transformar el sistema de salud colombiano desde sus cimientos, bajo el lema de
un modelo “preventivo, predictivo y resolutivo”, buscando a través del Ministerio
de Salud reorganizar la atención en salud con un enfoque territorial, centrado
en la Atención Primaria, sin embargo, lo que se puede evidenciar a grandes
rasgos es un riesgo institucional.
Si bien es cierto, esta
iniciativa gubernamental puede tener algunos aspectos positivos tales como
Enfoque Preventivo y Predictivo priorizando, Fortalecimiento de la Atención
Primaria en Salud (APS) y Descentralización y Territorialización entre otras,
genera gran preocupación de quien lo va a ejecutar, y es que es muy sencillo
analizar que el gobierno nacional en cabeza de ministerio de salud tiene una capacidad
institucional limitada ya que muchas entidades territoriales no cuentan con la
infraestructura ni el personal capacitado para asumir nuevas responsabilidades,
mismas que impone el mencionado decreto.
Así mismo, se presenta
incertidumbre frente a temas como riesgo de desfinanciación, ambigüedad en
roles y funciones en las EPS e IPS, poca socialización lo que deriva en una resistencia
de actores del sistema y como si fuera poco una falta de reglamentación
detallada ya que muchos aspectos claves están pendientes de reglamentación, lo
que puede retrasar su aplicación efectiva.
A pesar de lo anterior, y
teniendo en cuenta la actitud beligerante y dictatorial del presidente, el
Decreto 0858 no es una reforma estructural, pero se puede observar cómo un paso
importante hacia ella. Su éxito dependerá de la capacidad del Estado para
convertir buenas intenciones en resultados concretos. La salud de millones de colombianos
está en juego.








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