miércoles, 30 de septiembre de 2026

UNICARTAGENA: “EL PRÓXIMO MARTES LLEGAMOS A 199 AÑOS”

 

·         La Universidad de Cartagena avanzará hacia la celebración de los 200 años, una oportunidad para reconocer el camino recorrido desde 1827, dimensionar el papel que la institución ha desempeñado en el Caribe colombiano y proyectar los desafíos de la universidad pública que inicia su tercer siglo.

 

A un año de cumplir dos siglos de historia, la Universidad de Cartagena conmemora este 6 de octubre su aniversario número 199 con una agenda que reconoce el legado de una de las instituciones de educación superior más antiguas de Colombia y abre oficialmente la antesala de su Bicentenario. La celebración reunirá a estudiantes, docentes, trabajadores, egresados y aliados alrededor del legado de una institución que se prepara para llegar a sus 200 años.

Fundada en 1827 con el nombre Universidad del Magdalena e Istmo, la Universidad de Cartagena nació en los primeros años de la República bajo el ideal de hacer de la educación superior un pilar para la construcción de la nueva nación. Desde el Claustro de San Agustín, donde comenzó su funcionamiento, ha acompañado las transformaciones sociales, políticas, científicas y culturales del Caribe colombiano y del país, formando generaciones de profesionales y consolidándose como una universidad pública estrechamente vinculada con su territorio.

Este aniversario marca el comienzo del último tramo de un recorrido de dos siglos. Esa conexión entre pasado, presente y futuro será precisamente el eje de una programación que durante octubre llegará a distintos espacios universitarios y se extenderá también a los territorios donde Unicartagena hace presencia.

La generación que vivirá los 200 años

La agenda comenzará hoy 1 de octubre en el Campus de Zaragocilla con el Encuentro de la Generación Bicentenaria, a las 10:00 a. m. La jornada reunirá a los estudiantes que se convertirán en la generación que egresará en los 200 años de Unicartagena, reconociéndolos como protagonistas de una institución que inicia su tercer siglo de existencia.

En el marco del aniversario se realizará la Excelencia Científica un espacio para reconocer el rigor, el conocimiento y el impacto transformador de nuestras investigaciones y publicaciones en la región y el país, este importante evento será el 5 de octubre a las 4:00 p.m. en el claustro de La Merced.



6 de octubre, 199 años de historia viva

El día central de la conmemoración será el martes 6 de octubre. Desde las 7:00 a. m., en el Claustro San Agustín, se desarrollarán los actos protocolares del aniversario y el tradicional homenaje a los fundadores, en el mismo espacio histórico desde el cual el alma mater comenzó a construir buena parte de su legado.

Posteriormente, a las 10:00 a. m., el Teatro Adolfo Mejía será escenario de la ceremonia de entrega de las distinciones José Joaquín Gómez y Rafael Núñez. La primera reconoce a aliados destacados por su trayectoria, labor y contribución a la sociedad, mientras que la segunda distingue a egresados cuya trayectoria constituye un referente de excelencia y compromiso. Será un espacio para reconocer a quienes, desde diferentes ámbitos, contribuyen a engrandecer la historia que la Universidad celebra. En este espacio también se exaltará a los estudiantes con los mejores resultados de las pruebas Saber Pro.

La programación continuará a las 2:30 p. m. con “Nuestra gente, nuestra Universidad”, un encuentro dedicado a quienes han construido, desde el trabajo cotidiano, la vocación de servicio y años de dedicación, la institución. Con este acto, la conmemoración pone en el centro a las personas que la han sostenido y hecho crecer generación tras generación.

La agenda del 6 de octubre cierra con broche de oro con el encendido de la torre, momento especial para la ciudad, teniendo en cuenta que el claustro de San Agustín es el faro que guía a propios y foráneos en el centro histórico de Cartagena, el evento será a las 5:30 p.m. en la Plaza de los Estudiantes.

La celebración continuará el 9 de octubre con un capítulo dedicado a la memoria deportiva. A las 3:00 p. m., en el Claustro de San Agustín, se realizará “La Novena de la Gloria”, encuentro que conmemorará los 50 años de la gesta beisbolera de Unicartagena y reunirá nuevamente a sus protagonistas para recordar una hazaña que permanece ligada a la identidad y al orgullo de la comunidad universitaria.

Ese mismo día, desde las 4:00 p. m., el Campus Piedra de Bolívar acogerá “Así suena la U”, un concierto que celebrará los 199 años desde la música, las expresiones culturales y el encuentro de la comunidad estudiantil.

Los egresados también tendrán un lugar central en esta agenda. El 10 de octubre, a las 6:30 p. m., se realizará en Cartagena el Bonche Bicentenario, un encuentro pensado para reunir generaciones alrededor de las amistades, experiencias y recuerdos construidos durante su paso por la Universidad. La celebración se extenderá posteriormente a la región: el 23 de octubre, a las 6:00 p. m., el Centro Tutorial de Cereté recibirá el Bonche Bicentenario – Región, reconociendo que la historia de Unicartagena también se construye desde sus territorios y a través de sus egresados.

A un año de los 200

Los 199 años encuentran así a la Universidad de Cartagena mirando simultáneamente hacia su pasado y hacia el futuro. La conmemoración recupera los nombres, lugares, acontecimientos y personas que han construido su historia, pero también pone el énfasis en quienes tendrán la responsabilidad de continuarla.

A las puertas de su Bicentenario, la institución celebra 199 años como una historia que no permanece únicamente en los archivos o en los muros de sus claustros, una historia que continúa viva en sus estudiantes, profesores, trabajadores, egresados y en los territorios donde la Universidad hace presencia. Una historia que, a partir de este aniversario, comienza a contar los días para llegar a sus primeros 200 años.













 


PERSISTE LA BRECHA DE DESIGUALDAD PARA MUJERES RURALES Y CAMPESINAS

 



El informe ‘Mujeres Rurales en Colombia: avances, desafíos y transformaciones en la garantía de derechos’ da cuenta de que las mujeres rurales enfrentan mayores niveles de pobreza, diferentes formas de violencias y acceso limitado a la tierra.

 

La institucionalidad debe trabajar en políticas públicas y planes que contribuyan a mejorar sus condiciones de vida.

 

 

La Defensoría del Pueblo participó en la séptima sesión de la Comisión de la Mujer Rural, Campesina y de la Pesca, espacio en el que fue presentado el informe Mujeres Rurales en Colombia: avances, desafíos y transformaciones en la garantía de derechos, que recoge las voces de mujeres a partir de encuentros realizados en distintos territorios del país.

El documento, resultado del trabajo articulado entre la Procuraduría General de la Nación, la Contraloría General de la República y la Defensoría del Pueblo, revela que las mujeres campesinas, rurales y de la pesca enfrentan persistentes desigualdades económicas y laborales, así como en el acceso a la tierra y al crédito agropecuario. Además, continúan sufriendo violencias basadas en género (VBG).

“Las mujeres rurales, campesinas y de la pesca, por disposición de la Constitución Política, son sujetas de especial protección constitucional. Hoy las diferentes vulnerabilidades que enfrentan no se pueden discutir; requieren ser escuchadas, sus necesidades atendidas y las soluciones, implementadas de buena fe por parte de las entidades del Estado colombiano. Con este propósito es que estamos hoy acá en María La Baja”, aseguró la Defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz.

Propiedad rural

En Colombia el 63,7 % de los predios rurales que tienen un único dueño están a nombre de un hombre y apenas el 36,3 %, a nombre de una mujer. Para 2019, el 72,1 % de la propiedad rural que sí está en manos de mujeres correspondía a minifundios, es decir, a predios de menos de tres hectáreas.

En Bolívar la situación es todavía más preocupante, ya que el departamento está entre los que registran menor participación de mujeres en la titularidad de la tierra, con apenas el 24 %, muy por debajo del promedio nacional.

“Este no es un informe más: habla de la vida cotidiana de 5.021.000 mujeres que en Colombia se reconocen como campesinas, casi el 48 por ciento de toda la población campesina del país, según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida para Población Campesina del DANE de 2025”, agregó la Defensora Iris Marín Ortiz.

 

Desigualdad económica y laboral

Sobre la autonomía económica y el trabajo, el 25,31 % de los hogares campesinos sin cónyuge tiene a una mujer como cabeza de familia. Sin embargo, solo el 24,6 % de las mujeres campesinas se encuentra laborando de manera remunerada, mientras el 64,7 % dedica su tiempo a oficios del hogar.

 

Las cifras del uso del tiempo lo confirman con claridad: el 93,4 % de las mujeres en zonas rurales dedica su día al trabajo no remunerado, frente al 60,8 % de los hombres; ellas destinan, en promedio, 8 horas y 53 minutos diarios a estas labores, mientras que ellos apenas superan las 3 horas. Eso significa que sostienen el campo colombiano con un trabajo que, muchas veces, ni siquiera se cuenta ni se paga.













COMUNIDADES NEGRAS A ELEGIR SUS REPRESENTANTES EN BOLÍVAR

 



La Gobernación de Bolívar, a través de la Secretaría de la Igualdad, convocó a los Consejos Comunitarios y a las formas y expresiones organizativas de las comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras (NARP) del departamento a participar en la Asamblea Departamental de Elección de sus representantes ante la Comisión Consultiva Departamental de Comunidades Negras, para el período 2026-2030.

 

La jornada electoral se realizará el próximo 11 de octubre, en Magangué, de 8:00 de la mañana a 1:00 de la tarde, y representa un espacio para fortalecer la participación, la representación y la garantía de derechos de las comunidades étnicas de Bolívar.

 

La elección de estos representantes permitirá fortalecer el diálogo entre las comunidades y la Administración departamental, de manera que sus necesidades, propuestas y particularidades territoriales tengan un espacio de participación en asuntos relacionados con la construcción y seguimiento de políticas públicas.

 

Desde la Comisión Consultiva Departamental, los representantes podrán contribuir en temas de interés para las comunidades NARP, como etnoeducación, salud, acciones afirmativas, protección del territorio, preservación cultural y garantía del derecho a la consulta previa, de acuerdo con las competencias y disposiciones aplicables.

 

Para el gobernador Yamil Arana, garantizar estos espacios de participación es fundamental para avanzar en la construcción de un Bolívar que reconozca y valore la diversidad de sus comunidades.

 

“Las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras son parte fundamental de la historia, la identidad y el presente de Bolívar. Por eso queremos que sus voces tengan espacios efectivos de participación y que puedan contribuir a las decisiones que impactan sus territorios y su bienestar. Escuchar a nuestras comunidades y trabajar de la mano con ellas es fundamental para construir el Bolívar que queremos”, afirmó el gobernador Yamil Arana.

 

La convocatoria se realiza en cumplimiento de lo establecido en el Decreto 1640 de 2020, artículo 2.5.1.1.9, así como del Decreto Departamental No. 1379 de 2026 y las Circulares Externas No. 001 y 002 de septiembre de 2026, expedidas por la Secretaría de la Igualdad.

 

La Gobernación de Bolívar invita a los Consejos Comunitarios y a las formas o expresiones organizativas de las comunidades NARP a consultar los requisitos, cronograma, proceso de inscripción y demás documentos oficiales de la convocatoria en la página web institucional de la Gobernación de Bolívar www.bolivar.gov.co.

















Opinión - CONTRA EL MAR NO SE PUEDE IMPROVISAR


Por HUGO BUSTILLO OSORIO – Arquitecto y Catedrático


Cartagena necesita proteger su costa sin olvidar que también está protegiendo un paisaje



Cartagena tiene una relación de amor y desafío con el mar.
El mar nos hizo ciudad, nos dio nuestras playas, nuestro paisaje y buena parte de nuestra economía. Pero también nos plantea uno de los mayores desafíos físicos que tenemos hacia el futuro: la erosión y la vulnerabilidad de nuestra línea costera.


Por eso resulta preocupante que una discusión tan importante como la protección costera de Cartagena termine reducida, en ocasiones, a opiniones, fotografías o publicaciones que no siempre vienen acompañadas de estudios técnicos.


Una cosa es cuestionar una obra pública —algo absolutamente legítimo— y otra muy diferente es desconocer los estudios científicos que dieron origen a ella.


LA UNIVERSIDAD DE CARTAGENA NO LLEGÓ AYER A ESTE PROBLEMA
La Universidad de Cartagena, a través de su Instituto de Hidráulica y Saneamiento Ambiental, lleva años estudiando la dinámica de nuestras costas.


No estamos hablando, por tanto, de una solución improvisada.
Se han realizado estudios hidráulicos, levantamientos batimétricos, análisis de sedimentos y evaluaciones de las condiciones de la costa, dentro de un proceso que ha contado además con participación de especialistas nacionales e internacionales.


El proyecto contempla diferentes soluciones según las características de cada sector: espolones, escolleras, rompeolas, protección marginal y recuperación de playas mediante rellenos.


La discusión, por tanto, debe hacerse desde la ingeniería y la evidencia.
PERO HAY OTRO TEMA: EL PAISAJE, y aquí aparece una preocupación legítima que no debemos ignorar.
Cartagena no solamente tiene una costa que proteger.
Cartagena tiene un paisaje que proteger.
Nuestra relación visual con el mar es parte fundamental de la identidad de la ciudad.


Quien camina por nuestra línea costera no solamente está disfrutando de una playa. Está contemplando el horizonte, el mar abierto, las islas, las embarcaciones, los atardeceres y toda esa escenografía natural que convirtió a Cartagena en uno de los paisajes urbanos más reconocibles del Caribe.
Y aquí aparece una contradicción difícil de resolver:


Las estructuras de protección necesitan determinadas dimensiones y alturas para cumplir su función, pero esas mismas dimensiones pueden afectar la relación visual entre la ciudad y el mar. Es una realidad que debemos reconocer.


EL MALECÓN NO PUEDE DISEÑARSE SOLAMENTE PENSANDO EN LA VISTA


Un malecón puede ser arquitectónicamente atractivo. Puede tener espacios peatonales, zonas verdes, mobiliario urbano y lugares para contemplar el mar; Pero si forma parte de un sistema de protección costera, existe una condición que no puede ignorarse:
debe cumplir una función de ingeniería.
Su altura, sección, cota y configuración no pueden definirse únicamente pensando en que desde la calle se vea perfectamente el horizonte.
Tiene que responder a variables como el oleaje, el nivel del mar, el sobrepaso de las olas, la acción de los temporales y las condiciones de seguridad de la infraestructura.


Por eso, cuando alguien dice:
"Bajemos el muro para que se vea el mar"
la respuesta técnica no puede ser simplemente:
"De acuerdo".
Primero habría que preguntar:
¿qué sucede hidráulicamente si se reduce su altura?
Si la respuesta de los estudios indica que esa altura es necesaria para cumplir la función de protección, reducirla simplemente para mejorar la visual podría trasladar el problema del paisaje a la seguridad.


AQUÍ ESTÁ EL VERDADERO DESAFÍO DE CARTAGENA

El desafío no consiste en escoger entre paisaje y protección.
El desafío consiste en intentar conseguir la mayor integración posible entre ambos.
Si la altura estructural no puede reducirse, entonces la arquitectura tiene que buscar otras soluciones.
Vegetación.
Diseño del mobiliario.
Tratamiento de los recorridos.
Plataformas de contemplación.
Miradores.
Áreas deprimidas o estratégicamente ubicadas cuando técnicamente sean viables.
Transparencias y aperturas visuales donde las condiciones estructurales lo permitan.
Cambios de textura y material.
Diseño paisajístico.
Y, sobre todo, recuperar la relación visual con el mar en aquellos puntos donde sea técnicamente posible.
La ingeniería establece los límites.
La arquitectura y el urbanismo deben trabajar dentro de esos límites para conseguir la mejor experiencia urbana posible.
NO PODEMOS PEDIRLE AL MALECÓN QUE DEJE DE SER UNA OBRA DE PROTECCIÓN
Hay una tentación muy comprensible:
querer que el nuevo borde costero parezca exactamente el borde costero que teníamos antes.


Pero si precisamente estamos construyendo una infraestructura porque las condiciones naturales han cambiado y existe un riesgo que debemos controlar, es lógico que la ciudad experimente una transformación.
El objetivo debe ser que esa transformación sea la más respetuosa posible con el paisaje y con la identidad de Cartagena.


No podemos pedirle a una estructura de protección que deje de cumplir su función para recuperar una visual. Pero tampoco deberíamos aceptar que la ingeniería sea utilizada como argumento para abandonar la calidad arquitectónica y paisajística. Ambas cosas deben conversar.


PROTEGER TAMBIÉN ES CUIDAR LA ESCENOGRAFÍA DE CARTAGENA
La verdadera protección costera no debería limitarse a proteger edificios, avenidas y playas. También debe proteger la relación histórica y cultural de Cartagena con el mar. El paisaje es patrimonio. La visual hacia el horizonte también tiene valor.


La experiencia de caminar frente al Caribe forma parte de la identidad de la ciudad. Por eso, aunque determinada altura pueda estar técnicamente justificada, debemos exigir que el diseño urbano y paisajístico haga todo lo posible para disminuir el impacto visual.
No siempre podremos tener la solución perfecta.
Pero sí podemos buscar la solución más equilibrada.
LA PREGUNTA NO ES "¿POR QUÉ ES TAN ALTO?"
La pregunta correcta debería ser:
"¿Qué altura necesita técnicamente y qué podemos hacer arquitectónicamente para que esa altura afecte lo menos posible la relación visual de Cartagena con el mar?"


Ese cambio de pregunta es fundamental.
Porque si los estudios demuestran que una determinada cota es necesaria para proteger la ciudad, reducirla arbitrariamente sería una irresponsabilidad.


Pero si la cota es necesaria, también es responsabilidad de arquitectos, urbanistas, paisajistas e ingenieros buscar soluciones para que el ciudadano no sienta que perdió el mar detrás de un muro.


CARTAGENA TIENE QUE ENCONTRAR EL EQUILIBRIO
La ciudad está frente a una oportunidad histórica.
Podemos construir una protección costera técnicamente sólida y, al mismo tiempo, procurar que el nuevo borde marítimo sea un espacio urbano atractivo, accesible y respetuoso con el paisaje. No tenemos que enfrentar ingeniería contra arquitectura. Ni protección contra paisaje. Necesitamos que trabajen juntas.


Porque Cartagena no puede darse el lujo de quedar desprotegida.
Pero tampoco debería resignarse a perder innecesariamente sus visuales hacia el Caribe. La altura que exige la ingeniería debe respetarse cuando los estudios la justifiquen. Y dentro de esa condición, la arquitectura debe hacer su trabajo: devolverle a la ciudad la mayor cantidad posible de mar, horizonte y paisaje.
Contra el mar no se puede improvisar.
Pero frente al paisaje tampoco podemos resignarnos.
La solución debe ser técnicamente segura, ambientalmente responsable y arquitectónicamente digna de Cartagena.

 
















 

CARTAGENA SEDE DEL CONGRESO COLOMBIANO DE LA CONSTRUCCION 2026

 

La industria de la construcción llegó a 2026 en medio de una coyuntura marcada por desafíos para la reactivación del sector y con la necesidad de avanzar en la recuperación de las regiones afectadas por el sismo del 10 de agosto. En este escenario, la vivienda y la actividad edificadora vuelven a ocupar un lugar relevante en la discusión sobre empleo, inversión, confianza y crecimiento.

El Congreso Colombiano de la Construcción 2026, organizado por la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), será el principal escenario para hablar de estos y otros temas clave para la economía del país, en medio de un proceso que también será determinante para los próximos cuatro años: el Plan Nacional de Desarrollo del nuevo gobierno. Así lo confirmó el arquitecto Irvin Pérez, representante de Camacol Bolívar.

El evento, que se llevará a cabo del 21 al 23 de octubre en del Centro de Convenciones de Cartagena, busca trascender su agenda tradicional y convertirse en un espacio de conversación sobre el presente y el futuro del país.

Una mirada de país

Este espacio –al que han sido invitados representantes del Gobierno, empresarios, autoridades territoriales, expertos nacionales e internacionales y líderes de diferentes sectores de la economía, como Leonardo Villar, gerente del Banco de la República– centrará la conversación en cómo anticipar el futuro y transformar el presente, con una agenda que abordará asuntos como vivienda, inteligencia artificial, sostenibilidad, desarrollo urbano, innovación, longevidad y crecimiento económico.

El Congreso también tendrá una mirada desde los territorios en el panel ‘Colombia se construye desde las regiones’ al que fueron invitados la gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, y los alcaldes de algunas de las principales ciudades del país.

La agenda económica del país será debatida en el panel moderado por Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, y al que también se invitó María Lorena Gutiérrez, presidenta del Grupo Aval; Juan Carlos Gómez, presidente de la Fundación Grupo Social; Juan Carlos Mora, presidente de Grupo Cibest; y Miguel Cortés, presidente de Grupo Bolívar.

Los espacios académicos incluirán a expertos nacionales e internacionales como César García, Jim Biggs y Melissa Gong, quienes abordarán asuntos relacionados con economía plateada y longevidad; Raj Ahuja, creador del concepto 100-Year City; Edward Glaeser, profesor de Harvard y especialista en desarrollo urbano, innovación y crecimiento económico; el pianista Felipe Gómez, quien abordará la relación entre música y liderazgo; Shawn Kanungo, estratega de innovación e inteligencia artificial quien nos llevará a reimaginar el futuro con el poder de la IA.

Vivienda y recuperación

Uno de los asuntos que estará en el centro de la coyuntura es la reconstrucción de las viviendas afectadas por el sismo del 10 de agosto. Este proceso no se limita a un trabajo sobre la parte física de los inmuebles, sino que plantea una discusión más amplia sobre cómo deben recuperarse los territorios y qué papel puede desempeñar la construcción en esa tarea; la recuperación de las zonas afectadas debe ir de la mano con la reactivación del sector, un motor clave para la generación de empleo, la confianza y el crecimiento económico del país.

El Congreso Colombiano de la Construcción 2026 plantea esta conversación en un momento en el que el diálogo entre Gobierno, empresas, sector financiero y autoridades regionales adquiere especial relevancia para discutir los retos de la industria y las condiciones que permitirán impulsar nuevos proyectos.