· En Cartagena, el 95 % de los cuidadores de personas con discapacidad en
la ciudad son mujeres y solo el 4,55 % corresponde a hombres.
· Los hallazgos arrojan que el 83,33 % de los cuidadores no tiene ingresos
propios, solo el 2,27 % cuenta con empleo formal, el 44,7 % se encuentra
buscando empleo.
Una investigación realizada por
estudiantes del Programa de Economía de La Universidad de Cartagena revela que
el 95 % de los cuidadores de personas con discapacidad en la ciudad son
mujeres, evidenciando que el trabajo de cuidado no remunerado limita su acceso
al empleo, reduce sus ingresos y profundiza desigualdades sociales.
El estudio “Análisis económico, social y laboral de
los cuidadores de personas con discapacidad en la ciudad de Cartagena de
Indias” profundiza en las condiciones económicas, sociales y laborales de esta
población, una realidad poco visibilizada en la ciudad.
Según los autores, Luis Sánchez Sánchez y Valeria
Sarmiento Martínez, su trabajo constituye la primera caracterización
sistematizada a nivel local de este grupo poblacional, en un contexto donde no
existen registros oficiales consolidados ni estadísticas distritales detalladas
sobre su situación.
El cuidado en Cartagena tiene rostro de mujer
Uno de los resultados más relevantes es la
confirmación de la feminización del cuidado en Cartagena, donde el 95,45 % de
los cuidadores son mujeres, y solo el 4,55 % corresponde a hombres. Esto significa
que de 289 cuidadores en la ciudad, aproximadamente 276 mujeres asumen esta
labor, frente a apenas 13 hombres.
El dato no solo confirma una tendencia nacional,
sino que evidencia cómo el trabajo de cuidado no remunerado sigue recayendo
casi exclusivamente sobre las mujeres, reforzando brechas estructurales de
género en términos de autonomía económica, inserción laboral y desarrollo
profesional.
Dewin Pérez, docente tutor de la investigación
enfatizó en que “lo que está representando el trabajo doméstico para las
mujeres es que no pueden hacer una vida propia, están ligadas al cuidado, no
pueden estar en el mercado de trabajo, no pueden dedicar tiempo para su
desarrollo personal, parecería que la vida de una mujer se reduce y se limita
exclusivamente al tema del cuidado”, en este escenario el trabajo de cuidado no
remunerado se convierte en un factor que profundiza brechas de género y
reproduce desigualdades económicas.
Impacto económico y laboral, una carga que
profundiza desigualdades
Aunque el cuidado implica dedicación permanente,
responsabilidades médicas y acompañamiento emocional, esta actividad no suele
ser reconocida dentro de la economía formal. Para los investigadores, este
vacío institucional produce lo que denominan un “costo invisible del cuidado”,
refiriéndose a “todo lo que una persona deja de ganar, deja de desarrollar,
sacrifica o renuncia por hacer una labor”.
El docente destacó que “el trabajo de cuidado pesa
alrededor del 20 % de toda la producción nacional. […] Cuando nos quedamos con
la región Caribe, el trabajo doméstico y de cuidado pesa el 27 % de la
producción total de la región Caribe. Eso es más que todo lo que produce nuestra
región en el comercio o en la industria.”
Los hallazgos arrojan que el 83,33 % de los
cuidadores no tiene ingresos propios, solo el 2,27 % cuenta con empleo formal,
el 44,7 % se encuentra buscando empleo y el 93,18 % afirma que trabajaría
si contara con apoyo para el cuidado.
Además, el 58,33 % cuida desde el nacimiento del
familiar con discapacidad. Así las cosas, la sobrecarga física y emocional se
suma a la precariedad económica, configurando un escenario de alta
vulnerabilidad social, incrementando la dependencia económica de manera
desproporcionada sobre las mujeres.
Impacto territorial y desarrollo local
Cuando una persona en edad productiva se ve
obligada a abandonar el mercado laboral para asumir tareas de cuidado, se
reduce la participación económica, esto tiene implicaciones en la
productividad, la generación de ingresos y la dinámica económica local.
En una ciudad como Cartagena, que a principios de
2025 registró una tasa de informalidad laboral del 49,0% esta situación
se vuelve aún más crítica. El estudio señala que una parte significativa de los
cuidadores estaría dispuesta a trabajar si contara con redes de apoyo para el
cuidado, lo que evidencia un potencial laboral desaprovechado.
Según Valeria Sarmiento, una de las investigadoras,
“el cuidado no remunerado es un pilar del funcionamiento social, representa el
20 % del PIB nacional, pero no se reconoce en la economía formal. […] Si este
cuidado es ausente, paralizaría los sistemas educativos, familiares, sociales
de la comunidad e incluso los sistemas sanitarios”.
Desde la perspectiva del desarrollo local,
reconocer el trabajo de cuidado como una actividad socialmente necesaria y
económicamente relevante se convierte en un paso clave para diseñar políticas
públicas más inclusivas.
Política pública para fortalecer el sistema de
cuidado
La investigación plantea una serie de
recomendaciones para avanzar hacia políticas públicas más inclusivas. Estas
propuestas incluyen el reconocimiento del cuidado como actividad económica y
social incluyendo el trabajo de cuidado dentro de las estadísticas oficiales e
incorporarlo en las agendas de desarrollo.
Otra de las propuestas es el desarrollo de
programas de apoyo económico para cuidadores, como estrategia para reducir la
vulnerabilidad económica de los hogares; así como el fortalecimiento de redes
institucionales de apoyo al cuidado como centros de cuidado diurno y programas
comunitarios de acompañamiento.
La lista contempla el desarrollo de estrategias de
inserción laboral para cuidadores, esto podría incluir modalidades de empleo
flexible, oportunidades de teletrabajo, programas de capacitación laboral y
estímulos para empresas que promuevan la contratación de personas que
desempeñan labores de cuidado.
Los investigadores también proponen la mejora de
los sistemas de registro y caracterización de la población, la incorporación
del enfoque de género en las políticas de cuidado y la construcción de un
sistema territorial de cuidado que articule servicios de salud, programas
sociales, oportunidades laborales y apoyo comunitario.
Investigación con impacto social y enfoque de
género
El estudio aporta un valor adicional dado que
existen pocos registros oficiales en Cartagena, reafirmando el compromiso
institucional de la Universidad de Cartagena con la producción de conocimiento
pertinente para el territorio y la generación de insumos para la formulación de
políticas públicas.
Además, el trabajo dialoga con las iniciativas que
la institución viene impulsando en materia de equidad de género, al evidenciar
cómo la distribución desigual de las tareas de cuidado continúa siendo un
factor estructural de inequidad.
Así el estudio contribuye a fortalecer el debate sobre
corresponsabilidad social y la construcción de sistemas de cuidado más justos,
demostrando cómo la producción investigativa estudiantil también aporta
evidencia concreta sobre problemáticas persistentes en el territorio.





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