martes, 28 de octubre de 2025

NADIE RESPONDE POR DOCUMENTACIÓN FALSA APORTADA A CONTRATOS EN LA ALCALDIA.

 


Los últimos acontecimientos ocurridos al interior de la alcaldía de Cartagena en el área de contratación dejan ver que a nadie le importa ni verifica la documentación aportada por los contratistas para ganarse millones de pesos en contratos, dando la impresión que hay alguien más detrás del entramado delictivo.

 

El caso más reciente que se conoce es el de Tatiana Cecilia Torres Tatis, quien ha celebrado seis OPS desde 2024: tres con la Secretaría de Participación y Desarrollo Social (SPDS), dos con Distriseguridad y una con la Gobernación de Bolívar, a un costo total de los mismos que sumam $137.900.000 millones.

 

En la hoja de vida que usó para dichos contratos, Torres Tatis adjuntó un diploma de fecha 06/11/2015 donde se certifica que tiene título de Administradora de Servicios de Salud, egresada de la Universidad de Cartagena; sin embargo, la Alma Mater local confirmó oficialmente que no existen registros de grado con ese nombre ni fecha, lo que dio origen a una denuncia penal en curso por parte de veedores cívicos ante los organismos de control.

 

El actuar tanto de la contratista como de los funcionarios posiblemente involucrados en su contratación configuraría varias conductas disciplinables y punibles, que deberán ser investigadas por la Procuraduría, la Fiscalía y la Contraloría. De acuerdo con la plataforma SECOP, los ordenadores del gasto y supervisores de los contratos de Tatiana son: Jaime Hernández AmínÁlvaro Gómez PovedaAna Milena Jiménez TuñónJennifer Acevedo Lafaurie y Richard Pérez Madrid.

 

Los hechos descritos podrían encuadrar en conductas tipificadas en el Código Penal Colombiano, tales como falsedad en documento público, fraude procesal, celebración de contratos sin cumplimiento de requisitos legales, interés indebido en la contratación, peculado y prevaricato con penas que van desde cárcel hasta multas e inhabilidad del ejercicio de derechos y funciones públicas.

 

Las denuncias que reposan en los entes de control no señalan hechos aislados. Por el contrario, podría configurarse un patrón sistemático de opacidad en los procesos de contratación durante la actual administración, lo que enviaría un mensaje no solo desmoralizador, sino también equivocado a todos aquellos que se esfuerzan por educarse: que el fin justifica los medios; y todo indica que se trata de justificar el cumplimiento de cuotas y favores políticos.

 

En la información suministrada, el veedor Álvaro González, afirma que “en los despachos judiciales reposan hoy al menos diez denuncias penales relacionadas con contratos distritales. Varias mencionan a contratistas y funcionarios de la actual administración, cuyos nombres ya han aparecido en columnas anteriores de este mismo espacio. Nada de esto debería sorprendernos, pero sí movernos a la indignación: cada nueva denuncia parece confirmar que la corrupción en Cartagena no es un accidente, sino una práctica enquistada que se repite con impunidad y descaro”.

 

Y agrega: “La gran pregunta —que sigue sin respuesta— es por qué la justicia avanza tan lentamente cuando los indicios están sobre la mesa y los documentos son públicos. Mientras tanto, la ciudad continúa hundida entre el desencanto y la resignación, viendo cómo los recursos que deberían servir al desarrollo terminan alimentando los mismos círculos de poder”.

 

 










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