martes, 20 de mayo de 2025

SE CALENTÓ EL MALECÓN DEL MAR

 


Mientras Cartagena de Indias sigue en medio del caos (asesinatos selectivos, inundaciones, desempleo, pésimo transporte público), el alcalde Dumek Turbay insiste en hacernos creer que nada pasa y que él es un excelso ejecutor.

Parece que todo es válido para subir la imagen caída de este el alcalde mentiroso. Su última estrategia fue regalar entradas para el último juego del Real Cartagena, por lo cual tendrá que explicarle a los cartageneros de dónde salieron los casi $600 millones que pudieron costar las 17 mil boletas.

Con estos dos párrafos, inicia desde su asilo y protección en Estados Unidos la columna del ingeniero y veedor ALVARO GONZALEZ, en el portal de noticias 7/24 noticias; y agrega que La ciudadanía debe saber que la construcción es uno de los negocios más rentables que hay. Y que, cuando uno pone en la misma ecuación esa variable con los antecedentes de todas las denuncias que tiene el hoy alcalde cuando fue gobernador de Bolívar, queda fácil hipotetizar algunas de las razones detrás del marcado y desesperado interés de Turbay por sacar adelante proyectos mal planeados unos, innecesarios otros, o entregados a contratistas cuestionados, o que son amigos de su administración.

 

Un claro caso de lo anterior es el ‘Gran Malecón de Mar’; proyecto que, pese a que fue anunciado con mucha fanfarria, empezó dando tumbos desde su mismísimo arranque, tal y como lo documentara detalladamente la CONTRATOPEDIA CARIBE.

 

Los diseños del Gran Malecón del Mar fueron adjudicados a la empresa Carinsa (Contrato No. CMA-SID-002-2024 por más de $3.568 millones), cuyo gerente es Santiago Rizo Delgado, quien fuera el interventor de la construcción de la estación de bombeo de aguas lluvias diseñada por Alfonso Arrieta Pastrana en 2011. Estación que no funciona desde hace años y es una de las razones por la que esa parte del centro se inunda. Pero eso no importa, ya que tendremos un gran malecón a unos cuantos metros de distancia. Agrega el veedor.

 

Al respecto y dada la gravedad  de las denuncias el noticiero regional de televisión CANAL CARTAGENA, bajo la dirección de Nabil Báladi Gedeón, realizó un magnífico documental emitido por su señal de cable en las últimas horas, y cuyo link dejamos para que sea observado por nuestros lectores:

 

https://www.facebook.com/share/v/1BdNYH4Gsd/

 

Como ya se ha venido denunciando en varias instancias ciudadanas, la arrogancia y la prepotencia del alcalde Turbay, lo llevaron a seguir adelante sin mirar para atras y Contra viento, marea y todos los contratiempos producto de la improvisación, la administración Turbay le adjudicó el Contrato No. LP-SID-001-2025 (por $197.6 mil millones de pesos, que equivalen a unos USD$49.4 millones) al Consorcio Gran Malecón del Mar, conformado por: Dinacol SAS (Cartagena) con el 60%, A&D Alvarado y Düring SAS (Bogotá) con el 30% y Escalin Ingeniería SAS (Santa Marta) con el 10%.

En su habitual columna, el Ingeniero y veedor Álvaro González, expresa otra serie de precisiones respecto a las irregularidades e ilicitudes del GRAN MALECON DEL MAR:

Osvaldo Rodríguez Luna, amigo del alcalde Turbay, es una de las personas detrás de Dinacol. Imposible tampoco olvidar que, usando la rebuscada figura de calamidad, el alcalde lo premió con el Contrato CD-CP-OGRD-008-2024 por $3.102 millones en marzo del año pasado para la realización de unas obras que se traslapaban con las de la Protección Costera (proyecto en el que Dinacol y A&D Alvarado y Düring hacen parte del Consorcio Proplaya).

 

A propósito, los cuestionados diseños de la Protección Costera estuvieron a cargo de Alfonso Arrieta en representación de la Universidad de Cartagena. Por su parte, Juan Carlos Monzón Alvarado, representante legal de A&D Alvarado y Düring, fue sancionado desde el 20Jul2020 por la Autoridad del Canal de Panamá por diez años. Como quien dice, el Dream Team. Y todo pagado con el dinero de los contribuyentes. Pobre Cartagena.

 

Dice el refrán que «todo lo que empieza mal, termina mal». El proyecto del Gran Malecón no podía ser la excepción. Ahí sigue su rumbo al patíbulo con su andar chueco, intentando sobrevivir en un mar de irregularidades, de las cuales se destacan tres: (I) el cambio de los pliegos de la licitación; (II) una certificación de experiencia laboral cuestionable con indicios de fraude; y (III) una empresa del ‘Clan Barranqueño’ como parte del otro consorcio proponente. Y quiero aclarar que no deseo apropiarme del crédito absoluto de lo que se ha investigado, ya que Katerine Álvarez y Javier Julio Bejarano hicieron también su parte.

 

                             








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