El siguiente es un análisis periodístico del Portal Corrupción al Dia,
sobre un articulo escrito por la periodista Cecilia Orozco.
El intento de
nulidad contra la fiscal Camargo revela no solo una pugna de poderes, sino los
engranajes ocultos del sistema que protege a los poderosos
El juego de ajedrez detrás de la toga
Mientras usted lee estas líneas, en los pasillos del Palacio de Justicia
se mueve un tablero invisible. Las piezas: magistrados, demandas amañadas y una
fiscal que incomoda. El premio: controlar quién puede investigar a quién en
Colombia.
No es coincidencia que los «runrunes» sobre la posible nulidad de
la elección de la fiscal general Luz Adriana Camargo se
intensifiquen justo cuando avanza el proceso contra el expresidente Álvaro
Uribe. La magistrada Gloria María Gómez Montoya, del Consejo de
Estado, ha decidido aplicar una inusual «sentencia anticipada» a una
demanda interpuesta por desconocidos estudiantes de derecho.
La
demanda contra Camargo contiene
argumentos que, bajo la lupa de la lógica jurídica, se desmoronan como un
castillo de naipes:
1.
Que los magistrados votaron bajo
presión de manifestantes callejeros (¿desde cuándo las togas se asustan por
cánticos?)
2.
Que el presidente no podía postular
candidatas porque su hijo tiene un proceso en la Fiscalía (curioso que no
aplicaran ese rasero cuando Duque postulaba fiscales mientras su mentor
político enfrentaba investigaciones)
3.
Que la terna quedó incompleta (a
pesar de que la renuncia tardía no invalidaba el proceso)
4.
Y —aquí la perla— que se violó la
equidad de género al presentar solo mujeres (¿dónde estaban estos defensores de
la equidad cuando las ternas eran históricamente masculinas?)
Lo absurdo de estos argumentos revela que el objetivo nunca fue la
justicia, sino el control.
El Ciclo Secreto detrás de la persecución
Lo que presenciamos con la fiscal Camargo no es un
hecho aislado. Es la manifestación de lo que podríamos llamar el Ciclo
Secreto: un patrón sistemático que perpetúa la impunidad de las élites
mediante el control de las instituciones que deberían investigarlas.
Este ciclo opera así:
1.
Las élites políticas colocan
a sus fichas en posiciones clave del aparato judicial.
2.
Cuando surge un funcionario
independiente, se activan mecanismos para neutralizarlo.
3.
Se utilizan argumentos técnicos para
disfrazar motivaciones políticas.
4.
Se crea un ambiente mediático que
legitima la intervención.
5.
La opinión pública, abrumada por la
complejidad jurídica, permanece pasiva.
Impunidad con nombres y apellidos
No es casual que la presión contra Camargo coincida con el
avance del caso contra Uribe. No es fortuito que medios afines a
ciertos sectores intensifiquen sus ataques contra la fiscal. No es accidental
que el Consejo de Estado, históricamente adverso al actual gobierno, acelere
una decisión sobre este caso.
El profesor Alejandro Nieto lo describió con precisión
al hablar de sistemas similares: «La
corrupción estructural no es un problema de casos aislados, sino una práctica
sistemática integrada en el funcionamiento del Estado.»
Lo que vemos con la fiscal Camargo es apenas la punta del
iceberg de un sistema judicial donde la independencia se castiga y la lealtad
se premia. Un sistema donde los magistrados no llegan por méritos, sino por
conexiones políticas. Un sistema donde investigar a ciertos apellidos
tiene consecuencias.






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