Hace
más de dos años finalizó aparentemente la vacancia judicial, pero continua la “injusticia
virtual en Colombia”, es así como lo catalogan muchos abogados
litigantes, usuario e incluso trabajadores de la rama judicial a la actual
manera de operar de la justicia en Colombia.
Hay
opiniones de prestigiosos juristas litigantes como Alcides Arrieta Meza,
quienes sostienen que la justicia está en “crisis” y para nadie es un secreto
que en Colombia las medidas transitorias que se adoptaron para afrontar
contingencias, se tornan en permanentes, aun después de superadas las
situaciones de calamidad.
El gobierno nacional, improvisó una serie de medidas y decretos para cumplir
con el requisito de administrar justicia en medio de la emergencia económica,
social y ecológica generada por la pandemia del COVID 19 y contra viento y
marea de manera improvisada y si contar con una logística eficaz, colocaron en
marcha el decreto legislativo 806 del 2020, a través del cual se adelantaron
muchos “procesos express” de los cuales surgieron un sin número de
quejas por parte de usuarios y abogados litigantes en Colombia.
Quienes
critican la virtualidad en las actuaciones judiciales hoy, reprochan que los
procesos, no se encuentran debidamente digitalizados, y que, los abogados en
muchos casos deben litigar sin poder tener acceso a los expedientes, que es
difícil obtener información efectiva e integral de las actuaciones a través de
la página judicial, que los juzgados no envían los autos que profieren a los
correos de las partes o de sus apoderados judiciales, que los autos que se
notifican en muchos casos no se pueden conocer virtualmente, que no hay
garantías para las personas que se encuentran en zonas aisladas sin cobertura
de internet para asistir a las audiencias virtuales, que la página de la rama
judicial permanece caída; En resumen, se puso en marcha la virtualidad, sin
estar preparados tecnológica, ni logísticamente, para afrontar tales cambios,
lo cual después de dos años hoy ha generado una crisis en la justicia.
Estos
aspectos negativos, de los cuales muchos se quejan, pero casi nadie vocifera,
han deshumanizado y convertido la justicia Colombiana en una verdadera “injusticia
virtual”, que llego para atender una pandemia y se quedó innecesariamente y
sin evolucionar, ni mejorar a través de la Ley 2213 de 2022 el 13 de junio de
2022, como legislación permanente e implementando el uso de las tecnologías y
comunicaciones en las actuaciones judiciales, sin estar verdaderamente
preparados para asumir el drástico cambio en medio de tan subdesarrollada
infraestructura de la rama judicial colombiana;
Es
por tales motivos entre otros, que hoy la gran mayoría de abogados litigantes
reclaman la atención presencial en los despachos judiciales, para poder ejercer
dignamente la profesión y garantizar el eficaz desarrollo de los mandatos que
les son conferidos.
Los
usuarios de la justicia en Colombia, hoy reclaman una implementación de una
justicia que convine la tecnología y la atención personalizada en condiciones
dignas y humanas, que permitan las garantías del acceso a la justicia y la
prevalencia del debido proceso con apego a las garantías procesales, donde no
prevalezca el excesivo ritualismo procesal y se propenda por la publicidad y la
comunicación de las actuaciones judiciales a los sujetos procesales a través de
los canales virtuales, aspectos de los cuales, actualmente carece el sistema
implantado a través de la Ley 2213 de 2022 el 13 de junio de 2022.






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