jueves, 24 de abril de 2025

LAS HABLADURÍAS Y LOS GOBIERNOS DE COLOMBIA

 


AUTOR: ANÓNIMO

 

No hables de lo que no has visto, ni condenes lo que tu no has sentido, porque de la calumnia algo queda

 

Colombia es una democracia chismosa.


No hay presidente de este platanal con capital en la muy chismosa Bogotá al que no le hayan inventado un chisme personal, carnal y hasta truculento.


Lo que pasa es que en ninguno el chisme lo habían convertido en noticia o haya servido para cuestionar la capacidad de trabajo o decisión del "cliente" del chisme.

Por ejemplo, toda la godarria decía que el primer presidente liberal del siglo XX, Enrique Olaya Herrera, era cacorro.

Los mismos godos decían que Alfonso López Pumarejo se pasaba la vida persiguiendo muchachas de buena familia.

Del liberal Eduardo Santos Montejo (tío abuelo del jugador de póker Juan Manuel y de Fachito el bobo) (y seguimos con los godos chismosos) decían que también perseguía, pero pelaos. El filosófo Fernando Gonzalez lo llamaba "come hombres" (lean la revista Antoquia a ver si miento). Doña Lorencita, su mujer, tampoco se salvaba de las habladurías de la godarria.

Un fotógrafo de la revista Cromos intentó documentar el "vicio" de Guillermo León Valencia, el presidente godo, abuelo de Paloma: el cucho salía, sin falta los viernes, del Palacio de San Carlos (antigua sede presidencial y hoy de la Cancillería) a las "whiskerías" caras de Bogotá a comer "guaricha". Para mis lectores paisas, "whiskería" era el eufemismo para prostíbulo que usaban las gentes de bien de Bogotá y "guarichas" el nombre despectivo que usaban para sus trabajadoras.

De Pastrana el viejo se decía que tenía un par de hijos "más malos que la comida de la cárcel" y la leyenda urbana decía que uno de ellos tenía por afición violar muchachas. En una de esas, la víctima fue la hija de un reconocido médico cirujano capitalino. El tipo, dice la leyenda, se vengó de la violación en dos de los hijos de Misael: a uno lo castró y a otro lo dejó con un solo testículo.

Los chismes contra Turbay son casi parte de nuestra memoria histórica: se casó con Nidia, hija de su hermana. Primer pecado.
El tipo era un astuto (que es la inteligencia del mediocre) y llegó a la presidencia donde sí que armó cuentos con testigos. La borrachera en Cúcuta donde le "soltó los perros" a una señora de vestido negro que resultó ser el obispo, o la versión -creíble pero no confirmada- de que "hizo"  "primera dama de la nación por una noche" a un marica paisa, famoso por sus escándalos, la Macuá".
La influencia de Turbay era tan notoria que logró que su matrimonio con la sobrina fuera anulado ¡en el Vaticano de Juan Pablo II! y el pudo casarse de nuevo con una señora entrada en años y en millones, doña Amparo Canal.

Todo el "país periodístico" sabía que el presidente Virgilio Barco estuvo casi imposibilitado para gobernar su cuatrenio y al final casi ni podía hablar y en su lugar gobernaba el "sanedrín", un grupo de empresarios muy ricos que estaban por encima de todo poder y toda vigilancia.
¿El problema? El viejo ingeniero estaba tan enfermo que fue una gracia que le entregara el país al siguiente cacorro al mando.

"Cesitar" Gaviria tuvo la peor y más grande fama de acosador de pelaos en la historia de este platanal. Y ni una línea dijeron medios, muchos de cuyos periodistas fueron acosados o cayeron bajo el embrujo del poder de la Casa de Nariño aquel periodo.
¡Cómo sería que el chiste bogotano de aquellos años era que Gaviria no tenía "gabinete ministerial" sino tocador!, en referencia al mueble que usaban las mujeres para sus labores de maquillaje. Pero ni una línea al respecto en los medios.

Un pillo de Escobar, encargado de la vigilancia de Pastrana el inútil en su "secuestro", sostenía públicamente que al líder de la "nueva fuerza democrática" había que llevarle pelaos para bajarle el estrés. El "monogüeva", decían, era bastante exigente en su cautiverio. Mutismo en la prensa.

Debe ser la envidia que le tenían entonces, que es igual de grande a la reverencia que le tienen hoy, pero los competidores paisas de Uribe no perdían oportunidad en hablar de las constantes aventuras en camas ajenas del re-fundador de la patria.

Y bueno, de Duque, entre las travesuras de la mamá, los antojos de la mujer y los cariños de la moza, ya muchos de ustedes saben más que yo.

Pero a nadie le hicieron escándalo. Ahora, un chisme de la peor estofa sí se convierte en un asunto de interés y seguridad nacional.

 







No hay comentarios:

Publicar un comentario