El Ministerio de Transporte anunció que adelantará, junto con la
Agencia Nacional de Seguridad Vial y la Superintendencia de Transporte, una
revisión integral del funcionamiento de los sistemas automáticos y
semiautomáticos de detección de infracciones en todo el país. La medida
responde a una instrucción directa del presidente Abelardo de la
Espriella, quien pidió actuar con firmeza frente a posibles irregularidades
en la instalación y operación de estos equipos.
La decisión busca garantizar que los sistemas de detección
electrónica cumplan su propósito original: prevenir siniestros viales. La
instrucción presidencial responde a la posibilidad de que existan "irregularidades,
abusos o sistemas cuya instalación u operación no se encuentre debidamente
sustentada en criterios técnicos de seguridad vial". Con este
mandato, las autoridades competentes iniciarán de manera inmediata la
verificación de cada mecanismo instalado en las vías del territorio nacional,
sin distinción de región o entidad operadora, ya que, en el caso del norte de
Bolívar, se convirtieron en un lucrativo negocio en Turbaco y en Arjona, donde
ni siquiera notifican a los supuestos infractores ni otorgar el derecho al
debido proceso, mientras inescrupulosos empresarios se llenan los bolsillos.
La ministra de Transporte, Elsa Noguera, fue enfática al
justificar el alcance de la medida. "La detección electrónica debe
prevenir siniestros y salvar vidas, no convertirse en un mecanismo de recaudo a
costa de los ciudadanos", afirmó la funcionaria, quien agregó que,
allí donde se detecten fallas, "actuaremos con la contundencia que
corresponde".
¿Qué evaluarán las autoridades en cada
sistema de fotodetección?
El trabajo de verificación no se limitará a
constatar si las cámaras están autorizadas. Cada entidad, dentro de sus
competencias, examinará el sustento técnico y legal de los equipos,
considerando variables como la siniestralidad registrada en el corredor, los
límites de velocidad establecidos, la señalización existente y las condiciones
particulares de la vía donde opera cada sistema. Ese cruce de datos
definirá si un mecanismo responde efectivamente a una necesidad de seguridad
vial o si su instalación carece de justificación técnica suficiente.
Este componente de la revisión resulta central
porque traslada el debate desde lo puramente sancionatorio hacia lo técnico. El
Ministerio no solo busca confirmar la legalidad administrativa de las cámaras,
sino determinar si cada una está ubicada y calibrada en función de un
riesgo real y demostrable. La siniestralidad del corredor se perfila
así como el criterio que podría inclinar la balanza entre mantener, ajustar o retirar
un sistema de detección.







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