lunes, 17 de agosto de 2026

CUANDO LOS AMIGOS SE VAN

 




Es tanto lo que se ha escrito ayer y hoy sobre la partida en su viaje a la eternidad de Harrison Hernández y Nabil Báladi, que ya no encuentro palabras buenas y bonitas para este artículo.

 

Y, es que no se trata de escribir elogios y frases de cajón sobre estos dos amigos que tomaron la delantera en la carrera de la vida hacia la eternidad. Hay una frase sobrada que dice “ningún muerto es malo”. Pero, en este caso Harrison Hernández y Nabil Báladi, de verdad fueron dos personas fabulosas que por su trato y jovialidad se dieron a querer de la gente.

 

Se fueron dos excelentes personas dos insuperables profesionales del periodismo y dos amigos entrañables que se hicieron merecedores del cariño de las personas.

 

Con Nabil me vi la última vez en su oficina hace un año, cuando él se preparaba para una jornada de radioterapia y yo estaba a las puertas de una cirugía para la extirpación de un tumor renal, mientras él me daba ánimos para lo que venía.

 

Con Harrison, compartimos hace un año también, un viaje para conocer las nuevas instalaciones de la Universidad de Cartagena en la depresión momposina y Magangué.


A los dos solo les puedo desear que el Gran Arquitecto del Universo los lleve de la mano a esos parajes desconocidos. 






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