El
cáncer de colon cada vez afecta a personas más jóvenes y las mujeres no están
exentas del riesgo. De acuerdo con Regional Cáncer Care Associates (RCCA), se
afirma que, aunque la enfermedad es ligeramente más frecuente en hombres, el
riesgo para las mujeres es prácticamente el mismo.
Con base en datos de la Sociedad Estadounidense del
Cáncer, alrededor de una de cada 25 mujeres desarrollará cáncer colorrectal a
lo largo de su vida.
El Liv Hospital señala que los casos de cáncer
colorrectal de aparición temprana continúan aumentando y que, de mantenerse
este comportamiento, la enfermedad podría convertirse en una de las principales
causas de muerte por cáncer entre personas menores de 40 años hacia 2030.
De acuerdo con Regional Cáncer Care Associates y Liv
Hospital, estos son los principales signos de alerta:
Cambios persistentes
en los hábitos intestinales: diarrea,
estreñimiento o alternancia entre ambos que se mantiene durante varias semanas
sin una causa aparente. Sangre en las heces o sangrado rectal: puede
presentarse como sangre roja brillante o heces muy oscuras. En algunas mujeres
llega a confundirse con el sangrado menstrual o se atribuye erróneamente a
hemorroides. Pérdida de peso sin explicación: bajar de peso sin hacer dieta o
aumentar la actividad física puede ser consecuencia de los cambios metabólicos
que provoca el tumor.
Dolor
abdominal, calambres o distensión persistentes: cuando el dolor no coincide con
el periodo menstrual, aparece con frecuencia o se intensifica con el tiempo,
requiere valoración médica. Fatiga o debilidad constante: el cansancio extremo
que no mejora con el descanso puede deberse a anemia ocasionada por pequeñas
pérdidas de sangre provocadas por el tumor.
Sensación
de evacuación incompleta: también llamada tenesmo, consiste en sentir la
necesidad de seguir evacuando aun después de ir al baño. Heces más delgadas o
con cambios en su forma: las evacuaciones con aspecto de “lápiz” o significativamente
más estrechas de lo habitual pueden indicar una obstrucción parcial del colon.
Según Regional Cancer Care Associates, la mayoría de
los cánceres de colon se origina en pólipos, pequeñas lesiones que crecen en el
revestimiento interno del intestino grueso.
Aunque la mayoría son benignos, algunos pueden
transformarse en cáncer con el paso de los años si no se detectan y extirpan. La
prueba de referencia sigue siendo la colonoscopia, ya que permite observar el
interior del colon, identificar pólipos y retirarlos durante el mismo
procedimiento.
recomiendan
que las personas con riesgo promedio comiencen a realizarse estudios de
detección a partir de los 40 años, mientras que quienes tienen antecedentes
familiares de cáncer colorrectal, pólipos o enfermedades inflamatorias
intestinales podrían necesitarlos antes y con mayor frecuencia.










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