Habitantes
y miembros de la Asociación de Campesinos Montes de Dios denunciaron un nuevo
hecho de hostigamiento, luego de que dos artefactos explosivos fueran
lanzados contra un galpón de gallinas ubicado en la finca Cachenche, en el
municipio de Turbana (Bolívar).
Los denunciantes solicitan a las autoridades adelantar una investigación para
establecer los responsables de estos hechos. Asimismo, manifiestan que
mantienen preocupaciones por presuntas amenazas atribuidas al individuo JOHN
VILLAMIZAR.
Según
indican las fuentes, este testigo ya rindió declaración ante la Fiscalía
afirmando que, en el pasado, presuntamente se habría promovido una recolecta entre
terratenientes y despojadores de tierras de la región, para atentar contra la
vida de los abogados litigantes HECTOR PÉREZ, ERICK URUETA y uy
contra ENALDO TOVAR, presidente de la ASOCIACIÓN DE CAMPESINOS,
por lo cual corresponderá a las autoridades judiciales verificar esos
señalamientos dentro de las investigaciones en curso.
AMPLIACIÓN
DE ESTAS DENUNCIAS POR PARTE DEL LIDER CAMPESINO ENALDO TOVAR
Ante la gravedad de la situación, los afectados solicitan garantías de
seguridad al Gobierno Nacional y al gobierno del presidente electo Abelardo De
la Espriella, con el fin de proteger la vida e integridad de los campesinos y
de los líderes mencionados.
Los denunciantes también señalan que el predio donde ocurrieron los hechos
tendría un valor aproximado de 20 millones de dólares, debido al proyecto que
allí se pretende desarrollar, por lo que piden que se esclarezcan los móviles
de estos actos y se garantice la protección de la comunidad.
La finca Cachenche ha tenido una historia marcada
por el abandono, el uso ilegal y la lucha por la tierra. Fueron 2 mil hectáreas,
y originalmente, estaba en manos de la Sociedad de Activos Especiales (SAE),
producto de la extinción de dominio a bienes relacionados con el narcotráfico,
ya que según registros históricos perteneció a Pablo Emilio Escobar Gaviria.
Más de 200 familias campesinas han forjado su
proyecto de vida en este territorio, por más de dos décadas, a través de la
siembra de cultivos de pancoger como yuca, plátano y maíz, además de
iniciativas productivas como galpones de pollos. Estas actividades han sido su
principal fuente de sustento, y también, un pilar de dignidad y resistencia en
su lucha por el acceso legítimo a la tierra.












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