Muy a pesar de que no tomamos
partido por ninguno de los dos candidatos finalistas ni en la primera ni en la
segunda vuelta, para mantener la imparcialidad periodística; hoy tres días
después del triunfo electoral del abogado Abelardo de la Espriella, nos hemos
atrevido a sacar este análisis de lo que ocurrió con Iván Cepeda y su
organización política.
Desde las elecciones a
congreso notamos una ausencia total de liderazgo en las toldas del Pacto
Histórico, ya que en Bolívar nunca hubo una cabeza visible para dirigir esa
colcha de retazos, donde muchos se creían con poder decisorio solo por mostrar
una foto con el presidente Petro o con el excandidato Cepeda.
Recuerdo que un grupo de
vecinos me solicitó un contacto con alguien importante del PH para organizar
una reunión con mas de 150 personas a fin de que alguien les hablara del futuro
político, pero la respuesta fue, de que no hacían reuniones, ni tampoco aportes
para logística de esas reuniones. Y, así fue el día de elecciones nadie del PH
histórico apoyó al elector primario para su movilización hasta las urnas., y
por eso se perdieron muchos votos.
El 31 de mayo y el pasado
domingo 21 de junio para la primera y segunda vuelta electoral, sucedió lo
mismo, no hubo reuniones, los lideres verdaderos de barriadas estuvieron
ausentes, y los anémicos recursos enviados, se quedaron en los bolsillos de los
supuestos dirigentes del partido en esta región.
Mientras que la campaña de
Abelardo era magnánima con los lideres y con los medios de comunicación amigos,
escogidos a dedo, en la campaña de Cepeda, solo el viernes 19 de junio fue que
llamaron a un grupo de periodistas de WhatsApp y Facebook sin otros medios,
para brindarles en Bazurto una posta de pescado con yuca y 200 mil pesos,
entregados por un senador.
Lo que sucedió el 31 de mayo
se repitió el 21 de junio: La gente, los votantes, el elector primario que votó
lo hizo a conciencia y sin ningún apoyo. Muchas personas se quedaron sin votar
por falta de un transporte o una guía para llegar a su puesto de votación.
Al elector primario hay que
consentirlo, hay que pechicharlo, hay que orientarlo y hablarle con sinceridad.
Por eso allí está el resultado.








.jpg)
.png)

No hay comentarios:
Publicar un comentario