Cómo
un grupo de docentes convirtió el Decreto 1279 en una fábrica de salarios
millonarios usando artículos espurios, coautorías cruzadas y el silencio
cómplice de un sistema que nadie quería tocar
Mientras en Colombia el salario
mensual del Presidente de la República ronda los 51 millones de pesos mensuales,
al menos tres profesores de la Universidad de Sucre —institución pública
financiada con recursos del Estado— ganaban más: Alexander Pérez Cordero,
$93 millones; Donicer Eduardo Montes Vergara, $91,9 millones; William Alejandro
Niebles Núñez, $90,5 millones. No son doctores del Hospital de Harvard
ni asesores del Banco Mundial. Son docentes de una universidad regional del
Caribe colombiano que encontraron, en los pliegues de un decreto de 2002, la
forma perfecta de construir fortunas con recursos públicos, punto a punto,
artículo a artículo, favorecido a favorecido. Así lo precisa el portal, de
noticias corrupcionaldia.com.
De 634 artículos analizados entre
2024 y 2025, 338 —más del 53%— presentan alertas por prácticas editoriales
asociadas a revistas señaladas como espurias. William Niebles presentó 76
artículos, de los cuales 69 tienen alerta; Donicer Montes, 43, todos con alertas;
Alexander Pérez, 38, todos en alerta.
Para entender el cartel, hay que
entender el instrumento. El Decreto 1279 de 2002 establece que los docentes
pueden aumentar su salario a través de un esquema de puntos asignados por
factores como publicaciones académicas, experiencia, formación y producción
investigativa. En 2026, cada punto vale $23.924 pesos mensuales —incorporados
al salario de forma permanente. No es un bono de fin de año. Es plata real, mes
a mes, hasta la jubilación.
Se han detectado prácticas ilegales y
antiéticas de parte de algunos docentes que han recurrido a revistas
depredadoras —publicaciones que aparentan tener prestigio y reconocimiento
infundado— en las que pagan para poder presentarlas ante el CIARP y elevar los
salarios.
El expediente describe las
modalidades del esquema: carruseles de coautoría, uso
sistemático de revistas predadoras, y aprovechamiento de trabajos
estudiantiles como insumo para nuevas publicaciones con nombre propio.
El material menciona coincidencias textuales del 99% entre artículos firmados
por algunos docentes y detección de escritura con inteligencia artificial en
varios casos.
Los estudiantes declararon asamblea
permanente, ocuparon la sala de profesores y bloquearon el acceso principal del
campus, exigiendo explicaciones directas de las directivas sobre el manejo de
los recursos y la escala salarial de la planta docente. No fue una protesta
abstracta. Fue la rabia de quienes pagan el costo de un sistema diseñado para
favorecerse a sí mismo.
Con $12.000 millones al año se pueden
financiar más de 800 becas universitarias completas para estudiantes de
estratos 1 y 2. Se pueden construir dos hospitales de primer nivel en Sucre,
uno de los departamentos más golpeados por la pobreza en Colombia. Eso es el
costo de oportunidad. Eso es lo que no existió para que existieran esos
salarios.









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