Un
estudio longitudinal realizado en 2010 con más de 1.000 hombres entre 40 y 70
años reveló que aquellos que mantenían relaciones sexuales al menos dos veces
por semana tenían un riesgo hasta un 45 % menor de desarrollar enfermedades
cardiovasculares graves en comparación con quienes lo hacían una vez al mes o
menos.
Así, lo demostró un estudio publicado en The American
Journal of Cardiology y en el que se comprobó que los hombres que mantenían
relaciones dos veces por semana tenían hasta un 50% menos de probabilidades de
sufrir un infarto frente a aquellos que lo hacían una vez al mes.
Además,
los hombres con mayor actividad sexual mostraron un 50 % menos probabilidades
de sufrir enfermedades coronarias. Los investigadores explican que la actividad
sexual frecuente mejora el flujo sanguíneo, reduce el estrés y fortalece la
función cardíaca, actuando como una forma ligera de ejercicio físico que
beneficia el sistema cardiovascular.
Este vínculo se mantiene incluso tras controlar
factores como la edad y problemas de disfunción eréctil. Aunque la asociación
no implica una relación causal directa, el estudio subraya la importancia de la
salud íntima como un posible factor protector del corazón, destacando el papel
que la intimidad física puede jugar en la salud a largo plazo.
La práctica de sexo es beneficiosa para nuestra salud ya que
es un ejercicio aeróbico que favorece la quema de calorías; además, reduce el
estrés y favorece la salud emocional. Existen diversos estudios que indican que
la actividad sexual está relacionada con la prevención de enfermedades, así,
durante el sexo se elevan los niveles de inmunoglobulina lo que protege de
infecciones y favorece una mayor resistencia a las enfermedades.
Adicionalmente a ello, el sexo frecuente, en los hombres
mayores de 45 años, evita el desarrollo incipiente de la hiperplasia prostática o endurecimiento
de la próstata por falta de actividad de esa glándula donde se producen los
espermas.







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