viernes, 29 de agosto de 2025

CINCO SEÑALES DE UN DERRAME CEREBRAL O ACV

 


Un dolor de cabeza repentino o pérdida de equilibrio pueden ser signos de un ACV en curso.

 

Un derrame cerebral, también conocido como Accidente Cerebrovascular (ACV), representa una de las principales causas de muerte y discapacidad entre los adultos a nivel mundial. Este evento neurológico ocurre cuando el flujo sanguíneo al cerebro se interrumpe de forma repentina, ya sea por un bloqueo (ACV isquémico) o por una ruptura de un vaso sanguíneo (ACV hemorrágico)

 

Dicha interrupción, impide que las neuronas reciban oxígeno y nutrientes esenciales, provocando su muerte en cuestión de minutos. Ante esta situación, cada segundo cuenta, y una atención médica inmediata puede reducir drásticamente los daños neurológicos permanentes.

 

A pesar de la gravedad del cuadro clínico, muchas personas desconocen las señales tempranas que indican que se está produciendo un ACV, lo que contribuye a retrasos críticos en la atención.

SEÑALES QUE PUEDEN SALVAR VIDAS

Existen cinco síntomas clave que deben considerarse como señales de advertencia y que no deben ignorarse bajo ninguna circunstancia:

1. Entumecimiento o debilidad repentina en el rostro, brazo o pierna:

Esta señal suele presentarse en un solo lado del cuerpo. Puede observarse un rostro caído, una sonrisa asimétrica o la incapacidad para mantener ambos brazos elevados al mismo nivel. Esta debilidad unilateral está relacionada con el hemisferio cerebral afectado, y su aparición súbita constituye un indicio claro de emergencia médica.

2. Confusión o dificultad repentina para hablar y entender:

El paciente puede mostrar dificultades para articular palabras (disartria) o para construir frases coherentes (afasia). El habla se vuelve arrastrada o incoherente, y es posible que la persona no comprenda instrucciones simples. Esta alteración repentina del lenguaje es uno de los signos más evidentes de que una función cerebral ha sido comprometida.

3. Problemas súbitos de visión en uno o ambos ojos:

La pérdida visual repentina, ya sea parcial o total, en uno o ambos ojos, sin causa aparente, puede presentarse como oscurecimiento, visión nublada, doble visión o incluso vértigo. Estas alteraciones visuales se deben a la afectación de la corteza visual cerebral y deben ser evaluadas de forma inmediata.

4. Mareo intenso, pérdida de equilibrio o coordinación:

Cuando el ACV afecta al cerebelo o al tronco encefálico, pueden aparecer mareos graves, problemas para caminar o descoordinación motora. La persona puede tropezar sin razón o caminar de forma errática, lo que refleja un daño en las áreas encargadas del control postural y el equilibrio.

5. Dolor de cabeza severo y repentino sin causa conocida:

Especialmente en los casos hemorrágicos, puede manifestarse un dolor de cabeza descrito como “el peor de mi vida”. Este tipo de cefalea aparece de forma abrupta, con máxima intensidad desde el inicio, y puede acompañarse de náuseas, vómitos o pérdida de conciencia.

La regla R.Á.P.I.D.O. para actuar ante un ACV

Para facilitar la identificación de un posible derrame cerebral, se recomienda el uso del acrónimo R.Á.P.I.D.O., que resume las principales señales de alerta:

R = Rostro caído (parálisis facial): ¿La sonrisa es dispareja o torcida?Á = Alteración del equilibrio: ¿Presenta inestabilidad al caminar?P = Pérdida de fuerza en el brazo o pierna: ¿Uno de los brazos se cae al intentar levantarlo?I = Impedimento visual repentino: ¿Hay pérdida de visión súbita en uno o ambos ojos?D = Dificultad para hablar: ¿Arrastra las palabras?O = Obtén ayuda, llama al 911: Es vital buscar asistencia médica de inmediato, recordando la hora exacta del inicio de los síntomas.

 







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