Un dolor de cabeza repentino o
pérdida de equilibrio pueden ser signos de un ACV en curso.
Un derrame cerebral, también conocido como Accidente Cerebrovascular
(ACV), representa una de las principales causas de muerte y discapacidad
entre los adultos a nivel mundial. Este evento neurológico ocurre cuando el
flujo sanguíneo al cerebro se interrumpe de forma repentina, ya sea por un
bloqueo (ACV isquémico) o por una ruptura de un vaso sanguíneo (ACV
hemorrágico)
Dicha
interrupción, impide que las neuronas reciban oxígeno y nutrientes esenciales,
provocando su muerte en cuestión de minutos. Ante esta situación, cada segundo
cuenta, y una atención médica inmediata puede reducir drásticamente los daños
neurológicos permanentes.
A pesar de la
gravedad del cuadro clínico, muchas personas desconocen las señales tempranas
que indican que se está produciendo un ACV, lo que contribuye a retrasos
críticos en la atención.
SEÑALES QUE PUEDEN SALVAR VIDAS
Existen cinco síntomas clave que deben considerarse como señales de
advertencia y que no deben ignorarse bajo ninguna circunstancia:
1. Entumecimiento o debilidad repentina en el rostro, brazo o pierna:
Esta señal suele presentarse en un solo lado del cuerpo. Puede
observarse un rostro caído, una sonrisa asimétrica o la incapacidad para
mantener ambos brazos elevados al mismo nivel. Esta debilidad unilateral está
relacionada con el hemisferio cerebral afectado, y su aparición súbita
constituye un indicio claro de emergencia médica.
2. Confusión o
dificultad repentina para hablar y entender:
El paciente puede mostrar dificultades para articular palabras
(disartria) o para construir frases coherentes (afasia). El habla se vuelve
arrastrada o incoherente, y es posible que la persona no comprenda
instrucciones simples. Esta alteración repentina del lenguaje es uno de los
signos más evidentes de que una función cerebral ha sido comprometida.
3. Problemas súbitos de visión en uno o ambos ojos:
La pérdida visual repentina, ya sea parcial o total, en uno o ambos
ojos, sin causa aparente, puede presentarse como oscurecimiento, visión
nublada, doble visión o incluso vértigo. Estas alteraciones visuales se deben a
la afectación de la corteza visual cerebral y deben ser evaluadas de forma inmediata.
4. Mareo
intenso, pérdida de equilibrio o coordinación:
Cuando el ACV
afecta al cerebelo o al tronco encefálico, pueden aparecer mareos graves,
problemas para caminar o descoordinación motora. La persona puede tropezar sin
razón o caminar de forma errática, lo que refleja un daño en las áreas
encargadas del control postural y el equilibrio.
5. Dolor de
cabeza severo y repentino sin causa conocida:
Especialmente en
los casos hemorrágicos, puede manifestarse un dolor de cabeza descrito como “el
peor de mi vida”. Este tipo de cefalea aparece de forma abrupta, con máxima
intensidad desde el inicio, y puede acompañarse de náuseas, vómitos o pérdida
de conciencia.
La regla R.Á.P.I.D.O. para actuar ante un ACV
Para facilitar la identificación de un posible derrame cerebral, se
recomienda el uso del acrónimo R.Á.P.I.D.O., que resume las principales señales
de alerta:
R = Rostro caído (parálisis facial): ¿La sonrisa es dispareja o
torcida?Á = Alteración del equilibrio: ¿Presenta inestabilidad al caminar?P =
Pérdida de fuerza en el brazo o pierna: ¿Uno de los brazos se cae al intentar
levantarlo?I = Impedimento visual repentino: ¿Hay pérdida de visión súbita en
uno o ambos ojos?D = Dificultad para hablar: ¿Arrastra las palabras?O = Obtén
ayuda, llama al 911: Es vital buscar asistencia médica de inmediato, recordando
la hora exacta del inicio de los síntomas.
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