jueves, 20 de marzo de 2025

ASI FUE EL DESFALCO A LA SALUD

 


Cuando un paciente muere esperando atención médica, cuando un hospital cierra sus puertas por falta de recursos, o cuando un médico rural trabaja sin los insumos básicos, pocos piensan en las cifras que la Contraloría General acaba de confirmar: $11 billones de pesos del sistema de salud colombiano están «embolatados» —por usar un eufemismo—. En realidad, han sido sistemáticamente saqueados mientras millones de colombianos siguen esperando por una atención digna. Así lo afirma en un informe especial CORRUPCIÓN AL DIA.COM.

La magnitud del desfalco resulta abrumadora: 522 procesos abiertos, 111 imputaciones por daños al patrimonio público y 41 fallos de responsabilidad fiscal por $542 mil millones de pesos contra varias Empresas Promotoras de Salud (EPS). Traducido al lenguaje cotidiano: dinero que debía comprar medicamentos, pagar médicos y salvar vidas, terminó en los bolsillos de quienes juraron administrar con transparencia los recursos de la salud.

LA ANATOMÍA DE UN DESFALCO PLANIFICADO

«Los recursos deberían estar obligatoriamente resguardados bajo las reservas técnicas; sin embargo, solo hay 6 billones en 4 o 5 EPS, el resto lo han desaparecido«, señala Vicente Calvo, uno de los expertos que lleva años advirtiendo sobre este colapso anunciado. No estamos ante un simple error administrativo o una mala gestión financiera: enfrentamos un esquema deliberado que ha carcomido los cimientos del sistema.

La Contraloría ha logrado recuperar apenas $185.080 millones de pesos, menos del 18% del presunto desfalco. Para dimensionar la tragedia, piense en esto: los hospitales públicos de varias regiones podrían haber sido completamente renovados, miles de especialistas contratados y millones de tratamientos garantizados con esos recursos que ahora son apenas un asiento contable en expedientes judiciales.


EL MITO DE LA UPC INSUFICIENTE

Las EPS han construido durante años una narrativa conveniente: «El Gobierno no nos da suficiente dinero para operar». La Unidad de Pago por Capitación (UPC), ese valor que reciben por cada afiliado, supuestamente no alcanza para cubrir los servicios. Sin embargo, la Contraloría acaba de desnudar esta falacia: muchas EPS entraron al sistema «sin el músculo financiero suficiente, ni las reservas técnicas con que debe contar cualquier entidad que se dedique al aseguramiento«.

Más grave aún: aproximadamente $6 billones de pesos de la UPC, que debían destinarse a reservas técnicas para garantizar la prestación de servicios, fueron desviados para pagar deudas antiguas, algunas con más de 13 años de antigüedad. Mientras tanto, otros $5 billones se pagaron a IPS FANTASMAS «sin facturas ni soportes«.







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