Por VICTOR ESQUIVIA POLO
Años de retrasos en las
obras de Transcaribe, acompañadas del insoportable caos vial que ocasionaban
los trabajos realizados a lo largo del proyecto, no fueron suficientes para
mermar las expectativas que, con ansias, eran esperadas en el corralito de
piedra; aquella inauguración, que finalmente se diera en 2016, dejaba a la
ciudad y a sus ciudadanos frente al sueño de una promesa
que apuntaba a un cambio histórico en materia de movilidad vial y urbana.
Atrás quedaría la guerra del centavo, los buses y las busetas
obsoletas con los particulares esparrin, música escandalosa, exceso de
velocidad y altos índices de accidentalidad etc.
Todo ello, se resumiría a
la promesa de un carril exclusivo (solo
bus) lo cual se transformaba en tiempos más rápidos con buses impulsados por
GNC desplazándose a lo largo de la ciudad con mayor comodidad, aire
acondicionado, un entorno seguro satisfactorio e incluyente favoreciendo a
personas con movilidad reducida.
Diez años han transcurrido desde entonces, y
aquellas ilusiones que en su momento parecieron no mermar las expectativas de
aquel sueño, hoy se ha convertido en pesadilla, pasajeros bajando a veloz
carrera ante un conato de incendio producto del recalentamiento de las llantas
de los buses y el humo que penetra hasta su interior (Algo que se volvió común),
eso, entre otras múltiples fallas mecánicas que ocasionan zozobra e
inconformidad entre los usuarios.
Mientras en la actualidad, se anuncia un
proceso de renovación con la llegada de nuevos buses, la pregunta radica en
saber que se está haciendo por parte del operador para garantizar en materia de
seguridad la vida de los usuarios que a diario se ven expuestos a las
protuberantes fallas mecánicas de dichos buses.
Se ha expresado que una causa de la crisis
financiera de este sistema se ocasiona porque el pago de las tarifas no alcanza
a cubrir los altos costos de operación y mantenimiento de las flotas, amén de
los colados; esto último no es una práctica propia de Cartagena, y en cuanto al
valor de las tarifas, nuestra ciudad tiene una de las más costosas del país con
menos trayecto recorrido.
Considerando que desde la administración
distrital se está pensando en el fortalecimiento del transporte masivo, y para
ello ha establecido terminar con la meta 150 buses nuevos para reemplazar los
antiguos, y, a sabiendas que el Concejo Distrital aprobó el Proyecto de Acuerdo
009 de 2026 que beneficiará dentro de una tarifa diferencial para el sistema a
27 mil ciudadanos de escasos recursos que podrán ahorrar mil pesos por cada
trayecto, sería conveniente pensar de manera integral en una política que de la
mano del gobierno nacional, permita una financiación a través de sobretasas a
combustibles o aportes al parque automotor privado; nada desproporcionado si se
tiene en cuenta que el marco legal colombiano no solo lo contempla, sino que
además, está buscando expandir esas opciones.















































