martes, 23 de junio de 2026

RED DE CORRUCIÓN DEVORA AL GOBIERNO PETRO POR DENTRO

 


Angie Rodríguez, exmano derecha del presidente, destapó un presunto concierto para delinquir con más de 20 funcionarios identificados, espías infiltrados y una figura sin cargo oficial que, según sus denuncias, manda en el Dapre, el Ministerio de la Igualdad y el Fondo Colombia

La pregunta que todo ciudadano debería hacerse es simple: ¿cómo puede alguien sin ningún nombramiento oficial controlar el Dapre, el Ministerio de la Igualdad, el Fondo Colombia en Paz, ¿el Fondo Paz y ahora intentar hacerse con el Fondo de Adaptación frente al cambio climático?; desde el portal de noticias CORRUPCIÓN AL DIA, se realizó el siguiente estudio, muy concluyente:

Hay algo profundamente revelador en lo que está ocurriendo en la Casa de Nariño. No en los pasillos de la oposición, no en las oficinas de los medios «de siempre» que el gobierno acusa de parcialidad. Sino desde adentro. Desde la boca de quien fue la mano derecha del presidente Gustavo Petro. Desde el escritorio de alguien que todavía, mientras usted lee esto, dirige una entidad que maneja más de 1,2 billones de pesos del erario.

Angie Rodríguez, gerente del Fondo de Adaptación y exdirectora del Dapre, decidió romper el silencio. Y lo que salió no fue un desahogo, ni una venganza de empleada despechada: fue un mapa. Un mapa de una presunta red criminal que opera desde dentro del gobierno que prometió acabar con la corrupción en Colombia.

Más de 20 personas identificadas. Espías infiltrados en entidades. Extorsiones documentadas. Títulos universitarios falsos presentados ante el Estado. Presuntos vínculos con el ELN como instrumento de presión. Y, en el centro de todo, una figura que no tiene cargo oficial pero que, según múltiples denuncias, dicta quién entra y quién sale de por lo menos cinco entidades públicas: Juliana Guerrero.

 

La respuesta es la arquitectura invisible del poder real. No se necesita un cargo. Se necesita acceso al oído del que manda, y el resto se resuelve solo.

Angie Rodríguez reveló que Juliana Guerrero la persona mas cercana al saliente presidente Petro, y con un alto poder el último año en la presidencia de la república, tuvo el descaro de ir a las entidades a mandar, a decir qué se contrata, a quién se vincula y a quién no. Con su hermana, va al Ministerio de la Igualdad y toman decisiones sin ser funcionarias públicas. No hay contrato. No hay resolución de nombramiento. No hay acto administrativo que deje rastro. Solo una llamada. Un mensaje. Una visita a la nueva directora recién posesionada. Así de sencillo, y así de grave.

El caso del Fondo Colombia en Paz es el ejemplo más ilustrativo. En plena Ley de Garantías y sin ningún sustento, le pidieron la renuncia a un funcionario técnico e íntegro. Detrás de esa presión estaba Guerrero, quien luego entró al Fondo a reunirse directamente con la nueva directora. No hay prueba más contundente de cómo funciona este mecanismo: sacar al funcionario que sabe, poner al que obedece, llegar a «reunirse» con la nueva pieza.

Y el Fondo de Adaptación, con sus más de 1,2 billones de pesos destinados a enfrentar emergencias climáticas, era el siguiente objetivo. Rodríguez aseguró que había un entramado para sacarla del Fondo de Adaptación y hacerse con su presupuesto millonario.

Se comenta con mucho acierto en medios nacionales de prensa, que uno de los primeros mensajes en el celular que Gustavo Petro ve cuando se levanta es el de Juliana Guerrero. Hablan por Line, la única plataforma de mensajería que usa el mandatario, y se comparten canciones —desde Bad Bunny y Beéle hasta vallenatos de los de antes–, libros de autores como Karl Marx y Thomas Piketty y comentan algunos temas de la coyuntura política.

Se insiste en que la mayor depredación económica de las arcas nacionales por parte del gobierno saliente, se dará en los próximos 35 días, antes de entregar la Casa de Nariño.














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