jueves, 11 de junio de 2026

LA IGNORANCIA Y LA MALDITA VIOLENCIA POLITICA

 


A raíz de las elecciones presidenciales, Colombia se ha polarizado, por la disparidad de opiniones, pero sobre todo por el mal manejo que le han dado los dos últimos candidatos a la fraseología del uno para el otro; todo por la degradante ignorancia de sus seguidores y fanáticos de mentes obscenas, entre ellos muchos periodistas que olvidan su función que tomaron partido, y utilizando las redes sociales para alienar al elector primario; ese que llevan a votar como borrego, sin saber muchas veces quienes son los candidatos de un lado y del otro.

 

Incluso muchos periodistas, generadores de opinión, manejadores de portales, redes sociales y opinadores no saben siquiera que es la derecha y que es la izquierda, que es el socialismo y que es el capitalismo. Si les preguntan por Carlos Marx, Mao Tse Tung, Federico Engels o Lenin; o en su defecto Adam Smith, Friedrich Hayek y Milton Friedman, no tienen la mínima idea de quienes son, pero los escucha usted parloteando y repitiendo lo que oyen de otros.

 

Hay amistades y familias que se han destruido por culpa de la política, mientras los cabecillas de esa política se enriquecen en la primera oportunidad, por cuenta del pueblo y sus pseudo lideres ignorantes. Es por ello que transcribimos la siguiente reflexión que nos enviaron algunos amigos pensantes, para que sirva de bálsamo en medio de estos dolores.

 

LA VIOLENCIA NO NACIÓ DEL PENSAMIENTO

 

Un juez miró al hombre que había disparado contra el presidente egipcio Anwar Sadat y le preguntó con calma:

 

¿Por qué lo mataste?

Porque era seglar —respondió el asesino.

El juez frunció el ceño.

¿Qué significa “seglar”?

El hombre dudó un segundo.

No lo sé.

 

En otro juicio, el acusado había intentado asesinar al escritor Naguib Mahfouz.

¿Por qué lo apuñalaste? —preguntó el juez.

Porque escribió una novela contra la religión.

¿La leíste?

No.

 

En una tercera sala, otro hombre enfrentaba cargos por asesinar al intelectual Farag Fouda.

¿Por qué lo mataste?

Porque no tenía fe.

¿Cómo lo sabes?

Está en sus libros.

¿En cuál?

Silencio.

No lo sé. No los he leído.

¿Por qué no los leíste?

El hombre bajó la cabeza.

No sé leer ni escribir.

 

En los tres casos, el patrón era el mismo.

 

Se mataba por ideas que no se entendían.

Se condenaba por palabras que no se habían leído.

Se odiaba por conceptos que no se sabían definir.

 

No era convicción.

Era repetición.

No era fe.

Era eco.

No era certeza.

 

Era obediencia ciega.

 

La violencia no nació del pensamiento. Nació de la ausencia de él.

El odio no se propaga a través del conocimiento.

Se propaga donde el conocimiento no llega.

Y cada vez que una sociedad renuncia a educar, no crea ignorantes.

Crea armas humanas que no saben por qué disparan, pero están dispuestas a hacerlo.

 

Ese es el precio invisible de la ignorancia.

Y siempre lo paga alguien que no hizo nada para merecerlo.

Por eso la educación tiene que crear las condiciones para que los seres humanos aprendamos a pensar.

 

SI EN EL ANTERIOR ESCRITO USTED ENCUENTRÓ PALABRAS QUE DESCONOCE Y NO ENTIENDE SU APLICACIÓN, ENTONCES BUSQUELAS EN UN DICCIONARIO O EN GOOGLE PARA QUE APRENDA.

















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