El candidato a la presidencia de la república y líder del movimiento
Defensores de la Patria ABELARDO
DE LA ESPRIELLA afirmó en las últimas horas que su aspiración está “blindada
y en firme”, luego de que el Consejo Nacional Electoral, entidad esta
controlada por la extrema derecha decidiera estudiar una solicitud que busca
revocar su inscripción por presuntas irregularidades en la recolección de
firmas. La denuncia, que también involucra la revisión de actuaciones previas
de la Registraduría Nacional del Estado Civil, ha sido calificada por el
candidato como una “leguleyada extemporánea”.
De La Espriella sostiene que su candidatura ya superó todos los
filtros institucionales, incluyendo el aval del Consejo de Estado, y que
cualquier intento de reversarla carece de sustento jurídico. “No hubo irregularidades. Todo
fue revisado hasta la saciedad. Mi candidatura está en firme y nadie la puede
tumbar”, afirmó en un mensaje dirigido a sus seguidores.
Este nuevo
episodio de truculencias y payasadas ocurre en un momento crítico del
calendario electoral, a pocas semanas de la primera vuelta. Para el candidato,
la revisión del CNE no es un trámite técnico sino parte de una estrategia más
amplia para frenar su crecimiento político. Denuncia una “guerra sin
cuartel” que, según su versión, incluye campañas de desprestigio, encuestas
manipuladas y narrativas destinadas a restarle legitimidad.
El trasfondo
es aún más delicado: De La Espriella asegura que su candidatura representa una
amenaza directa para sectores tradicionales del poder y estructuras ilegales,
lo que según afirma, explicaría tanto los ataques políticos como las supuestas
amenazas contra su seguridad personal.
Aunque el CNE
no ha tomado una decisión de fondo, el hecho de que haya admitido el estudio
del caso introduce incertidumbre en el proceso electoral. Expertos advierten
que este tipo de controversias, en etapas avanzadas de campaña, pueden afectar
la percepción de legitimidad, independientemente del desenlace jurídico.
En plena recta final a solo 25 días de la elección presidencial,
el candidato Abelardo
De La Espriella lanzó una advertencia que sacude el
panorama político: asegura que existen maniobras jurídicas y mediáticas para sacarlo
de la contienda justo cuando, según él, su candidatura gana terreno.
Sin embargo,
el discurso del candidato va más allá del terreno legal. Su narrativa apunta a
posicionarse como víctima de un sistema que intenta excluirlo, reforzando un
mensaje antisistema que suele tener alta resonancia en contextos de
desconfianza institucional.

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