En los rincones de
Cartagena donde las oportunidades suelen ser escasas, una melodía diferente ha
estado sonando durante las últimas dos décadas. No es solo el sonido de
violines o trompetas, sino el eco de un proyecto que ha logrado cambiar el
destino de miles de jóvenes. Detrás de esta iniciativa se encuentra el maestro
Edgar Vargas, un santandereano de nacimiento, pero cartagenero por adopción,
quien, de la mano de la Fundación Puerto de Cartagena, responsable de las
actividades de responsabilidad social de Grupo Puerto de Cartagena ha
demostrado que el arte es una de las herramientas más poderosas para la
cohesión social y el desarrollo humano.
La historia de esta alianza comenzó hace más de
23 años, casi por casualidad, en un evento navideño en el muelle de Manga.
Allí, Alfonso Salas Trujillo, gerente del Grupo Puerto de Cartagena escuchó a
un grupo de niños dirigidos por Vargas. “Ese día vio el grupo y me habló
directamente con su visión y capacidad”, recuerda el maestro.
Alfonso Salas, conocido por su atención al
detalle y visión a largo plazo, vio más allá de un coro infantil. Visionó un
modelo replicable capaz de generar tejido social en las comunidades más
vulnerables de la ciudad y así nació una relación basada en la confianza y en
la convicción de que la música tiene el poder de transformar vidas.
Un modelo pedagógico que trasciende las notas
Lo que distingue al programa de la Fundación
Puerto de Cartagena no es solo la excelencia musical, sino su enfoque integral.
Según Vargas, no se trata simplemente de entregar un instrumento, sino de
formar seres humanos. “No formamos niños para que se vuelvan artistas, sino
para que se vuelvan mejores seres humanos, mejoren su rendimiento académico y
se quieran a sí mismos”, explica el director.
El modelo incluye un componente psicosocial
robusto que acompaña a las familias, entendiendo que el entorno del niño es
vital para su desarrollo.
El impacto es tangible y masivo. A lo largo de
los años, más de 10.000 niños han pasado por los procesos de formación de la
fundación en barrios como Ceballos, Albornoz, Zapatero y Las Colonias.






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