domingo, 1 de febrero de 2026

SINFONÍA DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL RESUENA EN BARRIOS DE CARTAGENA

 

En los rincones de Cartagena donde las oportunidades suelen ser escasas, una melodía diferente ha estado sonando durante las últimas dos décadas. No es solo el sonido de violines o trompetas, sino el eco de un proyecto que ha logrado cambiar el destino de miles de jóvenes. Detrás de esta iniciativa se encuentra el maestro Edgar Vargas, un santandereano de nacimiento, pero cartagenero por adopción, quien, de la mano de la Fundación Puerto de Cartagena, responsable de las actividades de responsabilidad social de Grupo Puerto de Cartagena ha demostrado que el arte es una de las herramientas más poderosas para la cohesión social y el desarrollo humano.


La historia de esta alianza comenzó hace más de 23 años, casi por casualidad, en un evento navideño en el muelle de Manga. Allí, Alfonso Salas Trujillo, gerente del Grupo Puerto de Cartagena escuchó a un grupo de niños dirigidos por Vargas. “Ese día vio el grupo y me habló directamente con su visión y capacidad”, recuerda el maestro.


Alfonso Salas, conocido por su atención al detalle y visión a largo plazo, vio más allá de un coro infantil. Visionó un modelo replicable capaz de generar tejido social en las comunidades más vulnerables de la ciudad y así nació una relación basada en la confianza y en la convicción de que la música tiene el poder de transformar vidas.


Un modelo pedagógico que trasciende las notas


Lo que distingue al programa de la Fundación Puerto de Cartagena no es solo la excelencia musical, sino su enfoque integral. Según Vargas, no se trata simplemente de entregar un instrumento, sino de formar seres humanos. “No formamos niños para que se vuelvan artistas, sino para que se vuelvan mejores seres humanos, mejoren su rendimiento académico y se quieran a sí mismos”, explica el director.


El modelo incluye un componente psicosocial robusto que acompaña a las familias, entendiendo que el entorno del niño es vital para su desarrollo.
El impacto es tangible y masivo. A lo largo de los años, más de 10.000 niños han pasado por los procesos de formación de la fundación en barrios como Ceballos, Albornoz, Zapatero y Las Colonias.










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