Por
AMYLKAR ACOSTA MEDINA - www.amylkaracosta.net
Luego de la
intervención de los EE. UU en Venezuela, deponiendo a Nicolás Maduro de la
Presidencia, en su primera comparecencia ante la prensa después del
cinematográfico operativo de su “extracción” y posterior traslado a territorio
estadounidense, el Presidente Donald Trump dejó en claro que necesitaba “acceso
total al petróleo”. La pregunta es por qué y para qué necesita los EE. UU
del petróleo de Venezuela, que como es bien sabido cuenta, según la Agencia
Internacional de Energía (AIE) con las mayores reservas del mundo (304.000
millones de barriles).
El Jefe del
Departamento de Estado Marco Rubio fue muy más explícito sobre las intenciones de Trump: “no
necesitamos el petróleo de Venezuela, tenemos petróleo de sobra”, eso
sí, advierte que “lo que no permitiremos es que su industria petrolera quede
en manos de adversarios de EE. UU, como China, Rusia o Irán”, manifestó.
Para nadie es un secreto que de los 900 mil barriles/día de petróleo producido
en Venezuela más de los 700 mil barriles/día se exportan a China!
La
otra razón que subyace en dicha pretensión estriba en que no obstante ser el
mayor productor de crudo a nivel global con 14 MMBD, importa 5.9 MMBD de crudo
pesado, como el de Venezuela, teniendo sus mayores necesidades del mismo en sus
refinerías ubicadas en la Costa sur, para producir diésel, asfalto y
combustible para su industria. Y esa es la calidad del crudo que se extrae en
la franja del Orinoco en Venezuela. Por ello, ha mantenido su pica en Flandes,
con la presencia de la empresa petrolera norteamericana Chevron, pese a las
tensas relaciones entre EE.UU y Venezuela y las sanciones que les han sido
impuestas.
Llama
poderosamente la atención que ni Rusia ni China se inmutaron con los pasos de
animal grande que ha dado EE.UU en Venezuela, país este que presumía de su
apoyo y respaldo, el que nunca llegó. Es entendible que ellas no se la jueguen
por Venezuela, nos lo explica diáfanamente el escritor William Ospina: “ahora
Rusia, con mayor razón, se sentirá autorizada a apoderarse de Crimea y del
Donbás y a tener abierto de ese modo su salida a través del Mar Negro al Mar
Mediterráneo. Y ahora China se sentirá autorizada a convertir en realidad
geopolítica la doctrina de ´una sola China´, con la que ha gobernado por
décadas su trato con el mundo entero y a ocupar Taiwán cuando llegue el
momento”. Tal cual!
El
Secretario de Energía Chris Wright, en una conferencia energética de Goldman
Sachs en Miami, fue más concreto aún y manifestó que "vamos a poner en el mercado el crudo que esté
saliendo de Venezuela, primero este petróleo atascado, y entonces,
indefinidamente, hacia adelante, nosotros venderemos la producción que salga
de Venezuela en el mercado", declaró Wright en una conferencia
energética de Goldman Sachs en Miami.
Pero para que estos planes se puedan
llevar a la práctica se requiere de la cooperación de su contraparte, el
supérstite régimen chavista y para ello el Presidente Trump le mostró a Delcy
Rodríguez el garrote y la zanahoria. Inicialmente, en tono amenazante, le dejó
en claro que si no accede a sus pretensiones pagará “un precio muy alto. Si
no hace lo correcto va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que el
de Maduro”. A lo cual ella se apresuró a responder, en su primer mensaje a
la Nación como Presidenta (E), dócilmente: “extendemos la invitación al
gobierno de los EEUU a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación,
orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad
internacional y fortalezca una convivencia comunitaria duradera”.
Ello le viene como anillo al dedo a
Trump y su política transaccional. Lo dejó muy claro con su perentoria
advertencia de que “el dominio estadounidense en el hemisferio occidental no
volverá a ser cuestionado de nuevo”. Por ello está reviviendo la doctrina
Monroe y su lema “América para los americanos”, combinada con la estrategia
revivida del Gran garrote del ex presidente estadounidense Theodore Roosevelt.
Luego sorprendió el Presidente Trump
al mundo al enviar un mensaje a través de su plataforma Truth que nos dejó
atónitos: “me complace anunciar que
las autoridades interinas de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de
barriles de petróleo de alta calidad, no sujeto a sanciones, a los Estados
Unidos de América". Por su parte la estatal
petrolera venezolana PDVSA expidió un comunicado público en el cual “informa
que actualmente cursa una negociación con Estados Unidos la venta de volúmenes
de petróleo, en el marco de las relaciones que existen entre ambos países”.
Trato hecho, estas tratativas entre los dos gobiernos dan por sentado que se
levantarán las sanciones que desde 2019 impuso los EE.UU a Venezuela y ello
posibilitaría la reactivación de la industria petrolera en el hermano país.
A todas esas, en este escenario, cabe
preguntarse cómo se afectaría Colombia. Actualmente se presenta en el mundo una
sobreoferta de crudo en el mercado, la cual está empujando el precio a la baja,
oscilando alrededor de los US $60 el barril, con una caída del Precio BRENT,
que es el que le sirve de referencia a la canasta de crudos que exporta
Colombia, del 19% en 2025. Hoy Venezuela produce alrededor de 1 MMBD, pero con
este apoyo que ofrece Trump por parte de las petroleras estadounidenses, dicha
producción podría recuperarse escalando hasta los 3 MMBD. Esta mayor oferta
acentuaría la tendencia bajista de los precios y lo más grave es que Colombia
comparte y compite con Venezuela en mismo nicho de mercado, el de los crudos
pesados.
De modo que el impacto para Colombia
podría darse por partida doble, tanto por la caída de los precios del crudo
como del volumen de sus exportaciones. Y no hay que perder de vista que
Colombia por cada dólar que baja el precio del crudo deja de recibir $400.000
millones, aproximadamente y por cada 10.000 barriles que deja de exportar se
reducen sus ingresos en $301.000.millones. Y de contera, por cada US $10 que
sube o baja el precio del crudo se afecta el ritmo de crecimiento del PIB en
0.4 puntos porcentuales.





No hay comentarios:
Publicar un comentario