Por MÓNICA VÉLEZ BUSTAMANTE
Sufragar
es un verbo que debe conjugarse con gran responsabilidad, nuestro sistema
electoral indica que el voto es programático, no obstante, esto es desconocido
para muchos, recuerdo una situación que hace algunos años presencie, una
lideresa le pregunto a un candidato a la alcaldía que si cuál era su propuesta
de gobierno y este casi la saca a patadas por hacer la pregunta más importante
que cualquier candidato debe responder. Esta experiencia generó algunas
preguntas, por ejemplo ¿conocemos la diferencia entre ordenar y liderar? ¿sabe
el votante su real valía?
Uno
se asoma un poco a observar las conductas proselitistas de la ciudad y el
departamento y es imposible no sentir el sin sabor de la evidente
transformación de liderazgos, la manera en la que estos han mutado de manera
negativa, hoy los lideres políticos tienen un comportamiento de capos, patrones
a los que se les debe obediencia servil, nos hemos olvidado y estoy absolutamente
segura de que las nuevas generaciones ignoran que liderar es dirigir u orientar
un grupo y que este a su vez reconozca la autoridad de quien los oriente o
lidere, la autoridad a su vez es la facultad, la potestad legitima de mando ya
sea de hecho o de derecho o la capacidad de ejercer mando, exigir obediencia y
dirigir la conducta de otros, basándose en la legitimidad, el respeto, la
competencia o la posición de poder de una persona, grupo o institución; es
posible que esta situación se deba a que quienes hoy ejercen el poder, sacando
provecho de su ventaja bloqueen los caminos de ascenso impidiendo así que
nuevas fuerzas emerjan y anulen como hemos visto a otros que ya estaban, de esta
situación me surge una pregunta. ¿existe un miedo a quienes hoy tienen el poder
o no hay voluntad para lograrlo?
Que
hay material para hacerlo es innegable, hace poco menos de cuatro años vimos
elegir una cámara por el pacto histórico, misma que en condiciones normales y
compitiendo en franca lid sin las coyunturas del momento habría sido imposible,
sin temor alguno de sonar despectiva digo que esa curul fue como encontrar un
diamante en un mecato.
Lo
que viene para las próximas elecciones legislativas, si no surgen nuevos
movimientos o si los que ya están no se activan, es fortalecer el poder casi
absoluto de una sola casa política, la lista conservadora que hoy mantiene el
67% de la cámara baja y esto mismo la convierte en la mas apetecida. ¿Por
qué permitir que sea uno solo su “patrón”? ¿es acaso imposible desmarcar
ese espectro cuasi mafioso? ¿acaso este patrón siente miedo de perder su
posición absolutista?
Por
el lado de los alternativos, el panorama no es diferente, evidentemente
permeado por las clases tradicionales que de dientes para fuera tanto critican,
pero que a escondidas como amantes furtivos visitan en las madrugadas, pero eso
si estigmatizan a quien aun teniendo una clara formación y capacidad y por
estas mismas condiciones represente una amenaza a sus intereses, que no son
menos mezquinos que los de la clase que
con hipocresía rechazan, es un grupo elitista y racista, que ve como imposible
que un negro no tenga amo.
La
salud política del departamento exige que surjan nuevos movimientos y que los
que ya existen asuman su responsabilidad, si como electores no votamos con la
razón, nos estaremos condenando a la esclavitud administrativa, seremos
responsables absolutos de la extinción de la democracia.








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