En las orillas donde el río Magdalena durante años marcó el
ritmo de la incertidumbre, hoy comienza a escribirse una nueva historia para
las familias de Tacamocho, corregimiento de Córdoba Tetón. Lo que durante
décadas fue preocupación constante por la erosión y el avance del agua, empieza
a transformarse en esperanza gracias al cumplimiento de un compromiso asumido
por el gobernador de Bolívar, YAMIL ARANA PADAUÍ, con los habitantes de
este corregimiento.
La reubicación total de un corregimiento es un proceso poco
común en Colombia y aún más inusual en la región Caribe. Sin embargo, en
Tacamocho este desafío se convierte en una realidad en construcción, respaldada
por planificación técnica, concertación institucional y participación
comunitaria.
En cumplimiento de la palabra empeñada con la comunidad, la
Gobernación de Bolívar radicó ante la autoridad ambiental competente la Unidad
de Planificación Rural (UPR) TACAMOCHO–TACAMOCHITO: De la Tierra y el
Agua, un instrumento fundamental que define la hoja de ruta para la reubicación
organizada del corregimiento, afectado históricamente por la erosión causada
por el río Magdalena.
Este documento fue entregado por el gobernador Yamil Arana
Padauí, acompañado por la secretaria de Planeación, Susana Puerta, al director
de Cardique, Ángelo Bacci, marcando un paso decisivo dentro de un proceso
largamente esperado por las familias del territorio. Posteriormente, el
proyecto superó la etapa de concertación ambiental, logrando el aval necesario
para avanzar hacia las siguientes fases.
Planificar el territorio para proteger la vida
Para el gobernador Yamil Arana, el proceso de Tacamocho
representa una acción concreta para proteger la vida y garantizar condiciones
dignas para las comunidades expuestas al riesgo.
La Unidad de Planificación Rural (UPR) permite ordenar el
desarrollo del territorio rural, estableciendo los usos del suelo, la
infraestructura necesaria, los equipamientos sociales y las áreas destinadas a
la protección ambiental. En el caso de Tacamocho, este instrumento no solo
orienta el traslado del corregimiento, sino que integra el nuevo asentamiento
dentro de una visión territorial sostenible y conectada con su entorno.
El proyecto contempla beneficiar a más de 750 familias en un
terreno de 29 hectáreas, consolidando un modelo que supera la simple asignación
de tierras y que apuesta por un desarrollo integral, seguro y sostenible.
Este avance refleja la visión del gobierno departamental de
anticiparse a los riesgos y construir soluciones estructurales que protejan a
las comunidades frente a fenómenos naturales y al impacto del cambio climático.
Un territorio diseñado con la comunidad
Uno de los aspectos más relevantes del proceso ha sido la
activa participación de la comunidad en la construcción del nuevo asentamiento.
A través de ejercicios de cartografía social y mesas de
trabajo, los habitantes de Tacamocho participaron en la definición del Master
Plan, aportando sus conocimientos, necesidades y aspiraciones para diseñar un
territorio que responda a su realidad.
Entre los elementos priorizados por la comunidad se
encuentran la construcción de la institución educativa, el cementerio, la plaza
central como espacio de encuentro comunitario, zonas verdes y áreas destinadas
a actividades productivas que garanticen la sostenibilidad económica de las
familias.
Este proceso participativo permitió que el nuevo Tacamocho no
sea únicamente un proyecto técnico, sino un territorio que conserva la memoria
colectiva y fortalece el tejido social de la comunidad.
Cumplir la palabra: liderazgo para transformar el territorio
El gobernador Yamil Arana ha reiterado que este proceso
responde a un compromiso directo con la comunidad, asumido desde el inicio de
su administración como una prioridad para reducir el riesgo y garantizar
condiciones de vida dignas.
El plan contempla avanzar de manera organizada y progresiva,
iniciando con la construcción de la institución educativa y la energización del
área. Posteriormente, se desarrollarán las etapas de subdivisión y titulación
de predios, instalación de redes de servicios públicos y construcción de
espacios públicos y equipamientos comunitarios.
Cada fase está diseñada para garantizar que las familias
reciban sus lotes con acceso a servicios básicos, infraestructura adecuada y
condiciones que permitan un desarrollo social y económico sostenible.
Este enfoque evidencia que la reubicación de Tacamocho no es
una respuesta improvisada, sino una intervención planificada que prioriza la
seguridad y el bienestar de la población.
Reparación territorial con visión de futuro
Más allá de la infraestructura, la reubicación planificada de
Tacamocho representa una oportunidad para saldar una deuda histórica con una
comunidad que durante años enfrentó las consecuencias de la erosión del río
Magdalena y la falta de soluciones definitivas.
Este proceso se proyecta como un modelo de reparación
territorial, donde la planificación, la articulación institucional y la
participación ciudadana se convierten en herramientas para construir
territorios más seguros y resilientes.
Además, la experiencia de Tacamocho podría convertirse en un
referente para otros municipios del departamento de Bolívar y del país que
enfrentan situaciones similares de riesgo ambiental.
Si el proceso continúa conforme a lo previsto, Tacamocho
podría consolidarse como el primer corregimiento del Caribe colombiano
reubicado integralmente bajo un esquema de planificación anticipada, marcando
un precedente en la gestión territorial y en la protección de comunidades
vulnerables.







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