Según el CLARIN INTERNACIONAL, Los tríos sexuales son una
de las fantasías más frecuentes en todo el mundo. Para ser exactos, el 34% de las personas sueña con esta
práctica donde tres, definitivamente, no son multitud. Así
se desprende del estudio realizado entre 22.315 encuestados en más de 11
países, a cargo de la empresa de bienestar sexual Lovehoney Group.
La psicóloga y sexóloga Gabriela
Simone explicó a Clarín que, si bien la fantasía es
cada vez más popular, para llevarla a la práctica de forma satisfactoria es
fundamental abordarla con comunicación abierta, respeto y cuidado emocional.
“No se trata sólo de enumerar posiciones sexuales atrevidas, sino de garantizar que todas las personas
involucradas se sientan seguras, cómodas y respetadas durante
la experiencia”, adelantó.
- Todos los participantes deben conversar sobre sus deseos,
límites y expectativas, sin vergüenza ni presión.
- Se deben establecer acuerdos claros: por ejemplo, qué
tipo de contacto está permitido (¿besos?, ¿sexo oral?, ¿penetración con la
tercera persona?) o si hay algo prohibido para alguno de los
participantes.
- Definir una palabra de seguridad o señal para detener la
acción si en algún momento alguien se siente incómodo.
- Otro aspecto afectivo crucial es la gestión de los
celos y la confianza. Todos deben estar cómodos con la situación.
- En cualquier encuentro sexual, y más si participan tres personas,
la salud sexual debe ser prioritaria, sostuvo Simone. Tener
listos preservativos y/o campos de látex para evitar infecciones
de transmisión sexual y embarazos no deseados es fundamental. Se debe usar
un preservativo para cada acto sexual, para cada orificio y con cada persona
·
Sin presión ni
coerción
·
La especialista
(en Instagram, @licenciadagabysimone) enfatizó que es sumamente importante
la preparación mental y emocional: reflexionar sobre los sentimientos de
cada uno (posibles celos, inseguridades y miedos) antes de participar. “Una
pareja estable, sólida y con confianza mutua tiene más posibilidades de vivir
el trío como algo gratificante y no amenazante”, aseguró.
·
Por el
contrario, aclaró, no tiene sentido intentar “salvar una relación
rota haciendo un trío: si la relación está en crisis, incorporar a una
tercera persona no la va a arreglar (puede resultar una experiencia
interesante, pero no es una solución terapéutica). De hecho, jamás se debe
hacer un trío para resolver infidelidades o problemas de pareja, pues éste no
tiene la función de sanar la relación”.
Entre las contraindicaciones de los tríos sexuales la profesional
mencionó que tampoco deben realizarse “para no perder a la pareja o para conformar al otro”.
“Este proyecto no se lleva adelante si no es en pleno consentimiento, y ello
implica el deseo entusiasta de todos los participantes”, resaltó.
Quién puede ser el número 3
Elegir a esa tercera persona también es un punto crucial, ¿cómo, ¿dónde
y cuándo encontrar al candidato o candidata ideal? Simone explicó que “una
buena práctica es elegir de común acuerdo a la tercera persona y,
preferentemente, que sea alguien
no demasiado cercano (por ejemplo, un conocido sin vínculo
emocional fuerte o incluso considerar una persona externa como una trabajadora sexual profesional)
para minimizar el riesgo de sentimientos encontrados después”.
Para llegar preparados al momento del hecho, la sexóloga aconsejó “fantasear o ensayar previamente:
por ejemplo, imaginar juntos la situación, hablar sobre qué harían los tres, o
incluso en un primer encuentro dejar que la tercera persona sólo observe o
participe mínimamente para ir de a poco”. Esto, afirmó, permite medir las
reacciones emocionales paso a paso y detenerse si alguien se siente incómodo.
Finalmente, la especialista instó a tener en cuenta la diversidad y
la inclusión.
“Aunque la mayoría de las guías sobre tríos suelen referirse a escenarios
heterosexuales (por ejemplo, dos mujeres y un hombre), existen múltiples
configuraciones posibles: dos hombres y una mujer, tres hombres, tres mujeres,
personas no binarias, etc.
Hecha
la aclaración, la sexóloga sugirió algunas posiciones que suelen facilitar la
participación de tres personas y que pueden adaptarse a cualquier combinación
de cuerpos.
1-La
cucharita triple : Esta posición es ideal
para quienes buscan cercanía física y emocional. Consiste en
que los tres se acuesten de lado, uno detrás de otro, como en una cadena de
“cucharitas”.
2-
El “sándwich” (doble estimulación frontal y trasera)
Esta
es una de las configuraciones clásicas cuando se piensa en tríos,
porque permite que una persona esté siendo estimulada por ambos lados a la
vez.
3-
La doble cabalgata (“dos vaqueras”)
Aquí, una
persona hace de “base” tumbándose boca arriba, mientras las otras
dos personas se posicionan encima, una sobre su pelvis y otra sobre su
rostro.
3-
La doble cabalgata (“dos vaqueras”)
Aquí, una
persona hace de “base” tumbándose boca arriba, mientras las otras
dos personas se posicionan encima, una sobre su pelvis y otra sobre su
rostro.
5-
El triángulo íntimo
Más
que una postura específica, es una forma de disposición que asegura que
los tres están conectados. Hay que imaginar que los tres forman un
triángulo donde cada persona tiene acceso al cuerpo de los otros dos.








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