Durante casi medio siglo, los
habitantes de Bayunca y Pontezuela soñaron con un sistema de alcantarillado
digno que les devolviera la tranquilidad, la salud y la esperanza. Hoy, ese
anhelo comienza a materializarse con el inicio de la megaobra de saneamiento
básico más importante en la historia rural de Cartagena, gracias al trabajo
conjunto entre la Gobernación de Bolívar, la Alcaldía de Cartagena y el
Gobierno Nacional.
María Mercedes Pérez,
residente de Bayunca, describió con emoción lo que representa este avance: “Cada familia debía reunir hasta 400 mil pesos para
limpiar la poza séptica. Vivíamos entre aguas lluvias y servidas, y eso traía
enfermedades. Hoy sentimos alivio y esperanza. Este sueño lo hicieron posible
el alcalde y el gobernador”, expresó.
La obra beneficiará
directamente a más de 26 mil habitantes de ambos corregimientos, con una
inversión superior a 160 mil millones de pesos, de los cuales 60 mil millones
son aportados por el Distrito de Cartagena, 20 mil millones por la Gobernación
de Bolívar y el resto por el Ministerio de Vivienda.
El gobernador YAMIL ARANA
PADAUÍ destacó que este proyecto es el símbolo de una nueva forma de
gobernar en equipo: “Durante años la lucha
fue por conseguir los recursos; ahora la lucha es por trabajar unidos. Aquí no
hubo necesidad de protestas ni bloqueos. Esta es la prueba de que cuando hay
voluntad política y compromiso institucional, se logran los mejores resultados.
Bayunca y Pontezuela son hoy ejemplo de unión y progreso para todo Bolívar”.
La ministra de Vivienda
destacó el carácter integral del proyecto, al señalar que “en este territorio se están cerrando brechas. Este es un
proyecto completo, que traerá beneficios para la salud, el ambiente y la
calidad de vida. Veremos florecer parques, pavimento y esperanza”.
Tras la ceremonia de
colocación de la primera piedra en Bayunca, los mandatarios se desplazaron a
Pontezuela, donde la comunidad los recibió con aplausos y muestras de gratitud.
El proyecto, con una duración
estimada de 19 meses, marca un antes y un después para estas comunidades
rurales de Cartagena. Más que una obra de infraestructura, es una obra de
dignidad: un compromiso cumplido que mejora el saneamiento, la salud pública y
el bienestar de cerca de 30 mil bolivarenses que esperaron durante 48 años para
ver este sueño hecho realidad.









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