El gobernador Yamil Arana
Padauí llegó a San José del Playón, corregimiento agrícola de María La Baja,
para inaugurar oficialmente el acueducto que beneficia a 720 familias,
cumpliendo una promesa largamente esperada. A su lado estuvieron Eliana Romero
Valiente, gerente de Aguas de Bolívar, y el alcalde Ramiro González Mancilla,
en una jornada que quedará grabada en la memoria de la comunidad.
Las risas de los niños se
mezclaban con los aplausos y el repique de tambores. En cada rostro se notaba
la emoción y el asombro: por primera vez en su vida sus habitantes abren la
llave y ven salir agua potable.
“Estamos
cumpliendo. Entregarle el agua a la gente y ver sus sonrisas es lo que más me
gusta, porque eso demuestra que creen en este gobierno. Lo que hoy inauguramos
no es solo una obra de infraestructura: es dignidad, salud y esperanza para
cientos de familias”, afirmó
el gobernador, mientras los habitantes lo rodeaban con aplausos y gratitud.
CELEBRACIÓN DEL AGUA EN SUS
HOGARES
Durante años, los habitantes
de San José de Playón dependieron de mototaxis, pozos improvisados y agua sin
tratar proveniente de la represa. Hoy, esa realidad cambió para siempre.
Gracias a la gestión de la
Gobernación de Bolívar, el agua potable llega directamente a cada casa,
mejorando la salud, la higiene y la calidad de vida de toda la comunidad.
El proyecto, ejecutado por
Aguas de Bolívar en articulación con la Alcaldía de María La Baja, contempló la
instalación de 11.300 metros de tubería en PVC, 706 acometidas domiciliarias y
la construcción de un moderno sistema de bombeo y tanque de almacenamiento, que
permite llevar el líquido a las zonas más altas.
“Ejecutamos
durante un año un proyecto que beneficia a más de 3.000 habitantes. Pasamos de
consumir agua sin tratar, a disfrutar de agua de pozo profundo, limpia y
segura. El cambio es enorme: ahora las familias pueden cocinar, bañarse y
cuidar su salud con tranquilidad”, explicó
Eliana Romero Valiente, gerente de Aguas de Bolívar.
“NOS CAMBIÓ LA VIDA”: LA VOZ
DE LA COMUNIDAD
El júbilo era evidente. Diana
Patricia Zabaleta, vecina del corregimiento, lo resumió así: “Nos ha cambiado la vida. Antes cargábamos agua en baldes
o dependíamos de mototaxis para traerla. Hoy abrimos la llave y tenemos agua de
verdad. Es un sueño hecho realidad”.
Leonardo Julio, agricultor,
destacó que “ahora el agua no solo nos sirve
para el hogar, también para los cultivos y los animales. Esto traerá progreso
al campo.”
Y para Yulieth Paola Magallanes
San Martín, representante del consejo comunitario, “el agua no solo limpia,
también une. Hoy San José de Playón vuelve a creer”.
Durante el acto de
inauguración, Yamil Arana anunció nuevas inversiones que seguirán impulsando el
desarrollo del corregimiento y del municipio de María La Baja:
• A través
del programa Compi, la Gobernación entregará 1.000 bolsas de cemento para
pavimentar las vías principales de San José de Playón, mientras la Alcaldía
aportará otro tanto.
• Se
impulsará el fortalecimiento ambiental y turístico de la ciénaga, para
potenciar el corregimiento como destino ecoturístico sin dejar de lado su
vocación agrícola.
• En el
casco urbano, avanzan los proyectos del nuevo hospital de María La Baja y el
centro deportivo más moderno de Bolívar, que consolidarán al municipio como la
ciudad corazón de los Montes de María.
El alcalde Ramiro González
Mancilla, visiblemente emocionado, exaltó la obra como símbolo de confianza y
progreso: “Este acueducto marca un antes y un después.
Hoy San José de Playón puede decir que tiene agua potable, que tiene un
gobernador que cumple y que tiene futuro.”
AGUA SALUD, BIENESTAR Y FUTURO
El acceso al agua potable
representa mucho más que abrir una llave. Significa menos enfermedades, más
higiene, mejor nutrición y tiempo libre para las familias. Las mujeres ya no
deben caminar largas distancias cargando baldes, los niños pueden estudiar con
mayor bienestar, y los adultos mayores disfrutan de un servicio digno.
El gobernador Yamil Arana
Padauí lo resumió con sencillez: “El agua es
vida, es salud y es desarrollo. Hoy San José de Playón escribe una nueva página
de esperanza. El agua llegó para quedarse, y con ella, la dignidad de un pueblo
que cree, trabaja y confía en su futuro”.








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