miércoles, 13 de mayo de 2026

PREOCUPANTE ESTADO DE SANIDAD ANIMAL EN EL MUNDO: ICA

 

La influenza aviar continúa propagándose entre especies y a través de fronteras, con más de 2.000 brotes registrados en 64 países o territorios solo en el último año. Al mismo tiempo, los recortes en los presupuestos de ayuda están debilitando las redes de vigilancia, la capacidad de respuesta ante emergencias y los programas veterinarios de los que depende el mundo para detectar y contener las enfermedades antes de que se propaguen.

 

El informe de este año se basa en la histórica publicación inaugural de 2025 y presenta un llamado urgente, sustentado en evidencia, que explica por qué precisamente ahora —cuando la inversión en sanidad animal se está reduciendo — es el momento de cambiar de rumbo. La conferencia de prensa de lanzamiento contará con la participación de la dirección de la OMSA, que ofrecerá comentarios en directo sobre los hallazgos y la relevancia del informe, en la antesala de la 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo). Los principales hallazgos servirán de base para el debate del Foro de la Sesión General de este año: “Invertir en Sanidad Animal para Asegurar el Futuro de Todos”.

 

Las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año, pérdidas que provocan un aumento de los precios de los alimentos, la interrupción del comercio y el debilitamiento de los medios de sustento de miles de millones de personas que dependen de los animales para su alimentación e ingresos. Sin embargo, los sistemas diseñados para prevenir estas pérdidas reciben menos del 0,6 % del gasto sanitario mundial, y menos de 1.000 millones de dólares estadounidenses en ayuda al desarrollo llegan cada año a los servicios veterinarios y a la prevención de enfermedades zoonóticas.

 

El informe Estado de la Sanidad Animal en el Mundo 2026 destaca que se trata de un problema solucionable: llevar los Servicios Veterinarios de todo el mundo a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05% de lo que costó la COVID-19 en un solo año. La edición de este año presenta una convocatoria urgente a reconocer la sanidad animal como un bien público mundial, que requiere una inversión compartida entre países y sectores, a una escala acorde con los beneficios que genera.

 














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